CONSIDERACIONES PARA EL DESARROLLO DE LA DISCIPLINA EN LOS DEPORTISTAS (PARTE 5)

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5.-La disciplina la exige el entrenador y la consigue el deportista.

Aunque la disciplina debe ser voluntaria, el encargado de dirigir al deportista en el hábito de la disciplina es el entrenador, normalmente el entrenador debe de inducir a su deportista a llevar en tiempo y forma sus entrenamientos, rutinas, y es responsabilidad del deportista hacerlo.

No sólo el entrenador la exige, existen muchos deportistas que son realmente comprometidos y se exigen a sí mismos, por lo que también se auto exigen disciplina y cumplimiento. La disciplina se la debe exigir el propio deportista, él debe ser consciente de que es fundamental para mejorar en su deporte. 

Si los dos, entrenador y deportista, la exigen, ambos la consiguen.

Por ejemplo, un entrenador de maratón determina la carga de entrenamiento y sus pautas para el desarrollo, pero el maratonista es quien tiene que realizar el trabajo, él debe exigirse disciplina para el cumplimiento de las metas. Si el deportista tiene poca disciplina requiere que su entrenador le exija continuamente la misma, y es él quien la consigue a base de obedecer a su entrenador, por otra parte un deportista bien disciplinado no requerirá que se le exija la disciplina y la obtendrá por el mismo.

Efectivamente el entrenador es quien lleva la batuta en la carrera de los deportistas, día a día y es el directamente responsable de su desempeño deportivo, por lo que debe exigir que los programas de entrenamiento y la planificación en general de las temporadas se respeten al máximo y el papel del entrenador es de exigirle al deportista el cumplimiento de los planes y programas, porque todos los buenos programas de entrenamiento se conciben con la idea de que hay que ser disciplinados y ser persistentes en ellos, el no llevar a cabo una sola sesión puede significar el no lograr el resultado esperado.

En el deporte competitivo hay ocasiones en que no puede haber democracia, la única forma funcional es la dictadura, donde hay exigencia, guste o no, donde se ejerce la autoridad, es decir, si un deportista que se encuentra con el dilema de ir o no ir a realizar un entrenamiento por flojera o porque tiene “algo que hacer” y que tiene como objetivo asistir a una competencia internacional, se le puede aplicar la norma donde se le informa en que si no asiste a un entrenamiento no irá a la próxima competencia internacional, entonces el razonamiento del deportista es: “Mejor voy a todos los entrenamientos, ya que si no voy mi entrenador no me incluirá en el equipo que va a la competencia internacional, formándose así un carácter disciplinado.

Por lo anterior, el entrenador también debe ser disciplinado para exigirle al deportista lo mismo, el entrenador al exigir también debe de poner el ejemplo, es decir, el atleta consigue ser disciplinado no únicamente como depositario de la exigencia sino también como emulador de las actitudes y cumplimientos de las normas por parte del entrenador, es un trabajo en donde hay retroalimentación y reciprocidad.

El entrenador deberá formar al deportista mediante la disciplina y el respeto. Deberá de insistir, exigir y ayudar a sus deportistas enseñándole valores y cualidades útiles en el deporte y la misma vida diaria. 

El entrenador ayudará y guiará al deportista para obtener los objetivos mediante la disciplina, haciéndolo consciente de la importancia de la misma. Pero, es el deportista quien deberá desarrollar y conseguir esa disciplina y ser coherente con su actuar.

Por ejemplo, en el periodo transitorio el entrenador les exige a sus deportistas no descuidar su alimentación y su trabajo físico; e incluso psicológico. Sin embargo, será el deportista quien decida si seguir la exigencia del entrenador o ser indisciplinado, en entrenador no puede estar cuidándolos en cada momento a todos.

El deportista acepta, comprende y cumple las normas porque tiene la certeza que el acatamiento de las reglas del entrenador son la única forma de consecución de los objetivos.

Roger Federer, uno de los más grande de todos los tiempos en cuanto a tenis se refiere, con una carrera extraordinaria, intachable, logrando éxito tras éxito a lo largo de su carrera. Sin embargo, no lo ha hecho sólo, para lograrlo debió ser parte de un equipo, tener reglas y seguir instrucciones de su entrenador, en estos detalles es cuando se habla de autodisciplina, porque Roger Federer siguió las instrucciones del entrenador, más aun supo aprovechar bien el tiempo, identificar sus fortalezas, conocer sus prioridades, se rodeó de personas que lo apoyaron a ejecutar todo a la perfección, porque si Roger Federer no hubiese seguido las instrucciones de su entrenador quizás no estuviese en el lugar que ahora está. “El entrenador dicta la disciplina, pero el deportista la ejecuta”.

Paulino Rafael Pérez Prado

Doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad Santander. Maestro en Filosofía Social por la Universidad La Salle Ciudad de México.  Maestro en Administración Educativa por la Universidad La Salle Ciudad de México. Licenciado en Psicología por la Universidad Nacional Autónoma de México. Cursó los diplomados de Elaboración de Programas de Capacitación para Entrenadores, en Ottawa, Canadá; así como de Diseño Curricular para Estudios de Posgrado en la Universidad de Extremadura, España; entre otros. 

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