Primera parte de tres.
Por Martín Velázquez MEX
En el contexto educativo contemporáneo, el deporte ha dejado de ser una actividad complementaria o de elites, para convertirse en un componente esencial del desarrollo integral de los estudiantes. La educación media superior, que de por si es una etapa crítica en la formación de adolescentes y jóvenes, es compleja y delicada, si además consideramos que en México la obesidad y el sobrepeso afectan al 38.5% de la población de 12 a 19 años presenta algún grado de sobrepeso u obesidad, cifra que al llegar a la adultez casi se duplica, pues el 75.5% de los habitantes de 20 años o más se encuentra en esta condición, de acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2021 levantada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la Secretaría de Salud y el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).
Por otra parte a la problemática inherente a los adolescentes concurren dos condiciones sociales actuales muy importantes y trascendentes: por un lado la falta de redes de apoyo y soporte en los hogares, que van pasando de ser cada vez menos núcleos familiares con ambos padres y con figuras de soporte al adolescente como abuelos, tíos o padrinos, para ser hogares monoparentales o multiparentales lo que genera conflicto, desinterés, deseo de buscar identificación lejos de la familia, entre otras situaciones en los y las adolescentes, y finalmente hay que decir esto con todas sus letras: La droga ha llegado a las escuelas, publicas o privadas, urbanas o rurales, en zonas económicas altas y en los barrios más pobres y este es un reto enorme para las instituciones educativas de México y del mundo.
Así es como el deporte pasa de ser una actividad lúdica o de desfogue de las energías, es decir, un mero entretenimiento que puede ser atendido por cualquiera, a convertirse en una herramienta pedagógica que no solo fortalece el cuerpo, sino que también puede moldear el carácter, promueve valores y mejora el rendimiento académico. Esta relación entre deporte y educación media superior merece ser analizada con profundidad, reconociendo su impacto en la salud física, emocional, social y cognitiva de los estudiantes.
Se sabe que la práctica deportiva regular contribuye significativamente al bienestar físico de los jóvenes. En una etapa de crecimiento acelerado y cambios hormonales, el ejercicio ayuda a mantener un cuerpo sano, prevenir enfermedades y mejorar la calidad de vida.
Pero el deporte no solo fortalece músculos y huesos; también tiene efectos positivos sobre la salud mental. Diversos estudios han demostrado que la actividad física reduce los niveles de estrés, ansiedad y depresión, problemas que afectan a un número creciente de adolescentes. En este sentido, el deporte se puede convertir en un espacio de liberación emocional y equilibrio psicológico.
El deporte es una escuela de vida. A través de la competencia, la cooperación y el desempeño individual, los estudiantes aprenden pueden vivenciar valores fundamentales como la disciplina, la perseverancia, la empatía, el respeto y la honestidad. En los entrenamientos y partidos, se enfrentan a retos que les enseñan a superar la frustración, a trabajar en equipo y a valorar el esfuerzo colectivo. Estas experiencias son transferibles al ámbito académico y personal, fortaleciendo su capacidad para enfrentar desafíos y convivir en sociedad.
Además, el deporte es capaz de promover la inclusión, la tolerancia a la diversidad y la cohesión social. En las canchas de la escuela, las diferencias socioeconómicas, culturales o ideológicas se diluyen, dando paso a la empatía y la solidaridad. El sentido de pertenencia que se genera en los equipos deportivos contribuye a reducir conductas antisociales y a mejorar el ambiente escolar.
Contrario a la creencia de que el deporte distrae a los estudiantes de sus estudios, múltiples investigaciones han demostrado que quienes practican deporte regularmente tienden a tener mejor rendimiento académico. Esto se debe a que el deporte desarrolla habilidades cognitivas como la concentración, la memoria y la toma de decisiones. Además, enseña a organizar el tiempo, establecer metas y mantener la motivación, competencias clave para el éxito escolar.
Retos y propuestas para una integración efectiva
A pesar de sus beneficios, el deporte aún no ocupa el lugar que merece en muchas instituciones de educación media superior, en especial en las instituciones públicas donde el manejo del presupuesto puede ser complejo por las limitaciones en recursos y el gran número de necesidades.
Escuelas nuevas se construyen sin infraestructura deportiva y sin planificación en el mediano y largo plazo para alcanzar a tenerla, las escuelas mas antiguas carecen de programas de mantenimiento preventivo y remodelación de los espacios deportivos y terminan literalmente cayéndose ante el descuido e ignorancia de los directivos y administradores, no se contratan maestros porque se considera un desperdicio de recursos generando una subclase de profesores alejados de las posibilidades de un salario digno y generando su actividad docente a destajo en dos , tres o más centros de trabajo , lo que impide una atención adecuada y consciente al alumnado de cada escuela.
Incluso, muchas administraciones se condenan a si mismas en el mediano y largo plazo cuando no presupuestan recursos para el deporte y no generan proyectos de inversión en este ámbito, al no proyectarlo, no se genera y al no existir la necesidad no se valora programar acciones para ello, es decir, se invisibiliza la problemática en la creencia errónea que se ahorran recursos, cuando lo que en la práctica ocurre es que se impide la posibilidad de gestionarlos.
La falta de infraestructura adecuada, la escasez de programas deportivos modernos y adecuados a las necesidades de la comunidad escolar y la visión limitada del valor educativo que tiene el deporte y la actividad física, son obstáculos que deben superarse.
Para resolver esto, es necesario implementar políticas que promuevan el deporte escolar, capacitar a docentes en temas de pedagogía del deporte y profundización y actualización de cada modalidad deportiva y establecer alianzas con la iniciativa privada y organizaciones comunitarias.
Adicionalmente entender que el deporte a pesar de su costo en inversión, es mucho más económico que la necesidad de servicios médicos, atención de emergencias, cirugías o las consecuencias del sedentarismo en nuestros jóvenes.
Cada peso en insumos y materiales debe ser un compromiso creciente para la administración escolar, para la gestión de los mismos y para quienes tienen la responsabilidad de su programación, aplicación, ministración y evaluación: la lucha por mejorar las condiciones económicas del plantel empieza por ser capaz de atisbar la escuela perfecta y empezar a trabajar por hacerla realidad.
En conclusión
El deporte no es un lujo ni una distracción; es una necesidad educativa y un derecho humano, garantizarlo es la obligación de todos.
En la educación media superior, donde se forman los ciudadanos del futuro, el deporte debe ser reconocido como un pilar fundamental en la construcción de individuos sanos, responsables y comprometidos con su entorno. Integrarlo plenamente en el sistema educativo no solo beneficiará a los estudiantes, sino que contribuirá a una sociedad más equitativa, saludable y cohesionada.
Y si contar como una adecuada cultura física escolar alejara de los hospitales a un numero de mexicanos que claramente carecen de elementos para luchar en la batalla contra el sedentarismo.

Martín Velázquez
Licenciado en Educación Física, con maestrías en Docencia de la Educación Física y Filosofía. Docente universitario desde 1999 en la UAQ, ha sido referente en el impulso de la cultura física en comunidades indígenas como coordinador de Educación Física en USEBEQ. Especialista en baloncesto y educación intercultural, ha sido ponente internacional, autor y miembro de comités científicos. Destaca su labor en la acreditación internacional de la LEFyCD-UAQ y como coordinador de la Red de Ética y Valores del Foro Mercosur. Recibió el premio Guyo Samber por su aporte al deporte con inclusión social.
