Por Juan Manuel Rotter MEX
La reciente confirmación de la incorporación del británico Ben Proud a los Enhanced Games, junto con nadadores de Estados Unidos y Australia, ha generado un intenso debate en la comunidad deportiva internacional. No se trata de cualquier país ni de cualquier disciplina: se trata de potencias que históricamente han sido referentes en la lucha contra el dopaje y de atletas olímpicos y mundiales que ahora deciden explorar un camino radicalmente opuesto.
Los Enhanced Games ofrecen algo que el movimiento olímpico, las federaciones y los sistemas de apoyo difícilmente han logrado garantizar: recompensas económicas significativas. Becas limitadas, apoyos intermitentes y patrocinios selectivos han dejado a muchos atletas en una frágil situación financiera, incluso tras conquistar medallas internacionales. Ante la promesa de pagos muy superiores, algunos ven la oportunidad de aprovechar la última etapa de su carrera deportiva para asegurar un beneficio económico inmediato y, quizá, notoriedad mediática para su vida profesional posterior.
La postura oficial: rechazo y sanciones
Los comités olímpicos nacionales y las federaciones deportivas han sido claros: no hay espacio para el dopaje. Varias federaciones han anunciado que sancionarán de por vida a quienes participen en los Enhance Games, defendiendo la integridad de sus deportes y la credibilidad del movimiento olímpico. El mensaje es tajante: quien cruce esa línea, no podrá volver.
Los dilemas de fondo
Más allá del rechazo institucional, los Enhance Games plantean preguntas profundas que van más allá del deporte mismo:
- ¿Se vale correr riesgos físicos por generar un nuevo espectáculo deportivo?
El uso de sustancias prohibidas puede elevar el rendimiento, pero también conlleva consecuencias irreversibles para la salud. El deporte como espectáculo ¿justifica poner en peligro la integridad de los atletas? - ¿Será un evento exclusivo para las grandes potencias deportivas?
El acceso a la ciencia de punta, a laboratorios y a los mejores desarrollos biomédicos no está al alcance de todos. Esto plantea el riesgo de que los Enhance Games se conviertan en un escenario desigual, reservado solo a quienes puedan pagar por esa “mejora”. - ¿Qué mensaje se envía a las nuevas generaciones?
La narrativa de que el dinero y la fama justifican cualquier riesgo puede chocar con los valores que las organizaciones deportivas buscan transmitir: salud, respeto, esfuerzo y juego limpio.
Un parteaguas para el deporte
Los Enhance Games no son un evento más: representan un quiebre cultural en la concepción del deporte moderno. ¿Se consolidarán como un producto mediático atractivo o quedarán como un experimento que jamás alcanzó legitimidad? La respuesta no solo depende de los organizadores y atletas involucrados, sino de la reacción de la sociedad, los medios y los propios aficionados.
Lo cierto es que la conversación apenas comienza y que el dilema ético, económico y deportivo marcará los próximos meses.

Juan Manuel Rotter Alday
Especialista en Gestión Deportiva con más de 30 años de experiencia en el deporte mexicano. Ha sido atleta, entrenador, directivo institucional, funcionario público y empresario. Fundador de Carrot Estrategia Deportiva y promotor de los Corporate Games en México, ha colaborado en el diseño de políticas públicas, formación de talento, eventos internacionales y procesos de desarrollo en instituciones deportivas a nivel estatal y nacional.
