DESCRIPCIÓN Y EVALUACIÓN DEL ENTRENAMIENTO PSICOLÓGICO DE UNA DEPORTISTA DE REGATA CLASE LASER RADIAL

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Escrito por: LEF. DEL OLMO PADILLA ALMA DELIA

INTRODUCCIÓN

La evaluación e intervención del bienestar y de la salud psicológica de los deportistas son motivo de interés e investigación ardua por parte de la Psicología del Deporte. Dicho lo anterior, es de suma importancia, reflexionar que un atleta de alto rendimiento no solo debe considerar la preparación física – técnica sino también en el entrenamiento mental. La relación entre el entrenamiento y la mejora psicológica de los atletas de alto rendimiento deportivo son considerados; hoy en día, como “programas científicos” que aportan resultados de manera significativa en todas las esferas del atleta. El presente reporte, se ha enfocado en dos objetivos; por un lado, evaluar la intervención de un entrenamiento psicológico y su progreso, y por otro, presentar el entrenamiento psicológico realizado por una regatista para la preparación de la fase de clasificación para los Juegos Olímpicos de Londres 2012. 

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DESARROLLO TEMÁTICO

“Descripción y evaluación del entrenamiento psicológico de una deportista de regata clase laser radial”

Llevar a cabo una intervención psicológica en cualquier disciplina deportiva exige un estudio exhaustivo de las características de ese deporte. Además, es necesario conocer el contexto en el que se va a realizar la preparación psicológica; no es lo mismo un trabajo dentro de la Villa Olímpica (Blumenstein y Lidor, 2008), que un trabajo en el marco habitual del deportista para preparar una competición mayor como los Juegos Olímpicos (Beauchamp, Harvey y Beauchamp, 2012). 

Dicho lo anterior, el entrenamiento psicológico en el ámbito deportivo cada vez se realiza en un mayor número de deportes, ya sea a nivel individual o en equipos deportivos, y no solo en deporte profesional, sino también en la tecnificación deportiva de jóvenes promesas y en el deporte de base (Lorenzo, Gómez, Pujals y Lorenzo, 2012; Pujals y Jodra, 2011; Romero et al., 2012). Algunos deportes como el fútbol (Junichi y Hajime, 2007; Olmedilla, Ortega, Andreu y Ortín, 2010; Thelwell, Greenlees y Weston, 2006), el baloncesto (Lorenzo et al., 2012), el atletismo (Nieto y Olmedilla, 2001), el tenis (Latinjak, Torregrosa y Renom, 2009) o el golf (Neil, Hanton y Mellalieu, 2013) sobresalen sobre el resto, pero sin olvidar otros deportes que cada vez en mayor número incorporan el trabajo psicológico como un área más del entrenamiento deportivo, tales como la maratón (Jaenes y Caracuel, 2005), la vela (Renom, 2006).

En lo que respecta a la vela, la literatura científica y aplicada ha incidido principalmente en procesos cognitivos como la memorización y entendimiento de cartas de navegación, terminologías de navegación o concentración en tareas técnicas (Renom, 2006), o la toma de decisiones (Araujo y Serpa, 1999), e incluso existe un intento por establecer relaciones entre el perfil psicológico y su importancia para el rendimiento en vela (Fernandes, Bombas, Lázaro y Vasconcelos-Raposo, 2007) (Abenza, González, Reyes, Blasm y, Olmedilla 2013).

Dichos términos epistemológicos, subrayan serias investigaciones científicas enfocadas en la psicología cognitiva, destacando al estudio de los procesos cognitivos vinculados con el conocimiento (también denominados “cognición”), los que – entre otros – incluyen: atención, percepción, memoria, pensamiento, tomas de decisiones, lenguaje y, aprendizaje. La psicología cognitiva es la rama de la psicología que estudia las estructuras y los mecanismos funcionales de la mente humana (González, 2014).

El deporte de la vela es complejo, requiere un proceso de aprendizaje que involucra un amplio repertorio de habilidades. Tradicionalmente se ha considerado que la mejor escuela es la práctica y la navegación en sí. Esto es un hecho indiscutible, pero que también implica muchos condicionantes que interfieren y frenan el proceso de aprendizaje. 

Abenza y otros (2013), sostienen que los requerimientos psicológicos más relevantes en la vela, son la concentración (regatas de 75 minutos en los que hay muchos factores externos  –viento, olas, otros barcos, recorrido, etc.– que hay que estar constantemente analizando), la motivación (mucho tiempo fuera de casa, con entrenamientos y competiciones en diferentes sitios del mundo, a veces muy distanciados), el estrés (situaciones de barco contra barco en los que hay que controlar los nervios y mantener la cabeza fría para tomar buenas decisiones), la capacidad de sufrimiento (deporte náutico en el que se depende de la naturaleza, soportando a veces condiciones meteorológicas adversas, y esfuerzos continuados durante 6 días), y el nivel de activación (al depender de factores naturales, hay muchas momentos de espera que pueden provocar variaciones del nivel de activación, que no le “canse la mente” (Renom y Violán, 2002).

De tal forma, la deportista solicitó ayuda psicológica para preparar el período de competición previo a los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Se llevó a cabo un programa de entrenamiento psicológico durante 6 meses, desde enero de 2011 hasta julio de 2011, de cara a la preparación de las fases clasificatorias para los Juegos Olímpicos de Londres. Mediante una entrevista semi-estructurada apoyada por un registro ad hoc se establecieron los puntos psicológicos fuertes y débiles. A partir de la información de la evaluación inicial, y para el establecimiento de objetivos para la temporada se utilizó el calendario deportivo previamente establecido entre los compromisos oficiales (Real Federación Española de Vela) y los propuestos por el entrenador y la propia deportista. 

El programa de entrenamiento psicológico se llevó a cabo mediante un trabajo individualizado con la regatista a lo largo de 11 sesiones, con un calendario en el que pudieran combinarse períodos de entrenamientos, descanso, exámenes y competiciones. Una vez establecido el calendario de actuación se plantearon los objetivos a conseguir en la temporada. Atendiendo a otros modelos existentes (Olmedilla et al., 2010; Cantón y Checa, 2011) se diseñó el protocolo incidiendo en objetivos de resultados (resultados deportivos a alcanzar) y objetivos de rendimiento (logros de rendimiento para poder conseguir los resultados). 

Se propusieron objetivos a corto plazo que facilitaran la puesta en marcha del entrenamiento psicológico y su compatibilización con el resto de facetas deportivas y personales; objetivos a medio plazo, que aseguraran la movilización de motivación de una forma más longitudinal hacia el nivel de exigencia permanente, dirigiendo su responsabilidad personal; y objetivos a largo plazo, que mantuvieran una insistente focalización en los resultados a obtener, en las metas requeridas (conseguir mínima para los Juegos Olímpicos). El entrenamiento psicológico se centró básicamente en 3 aspectos: el establecimiento de objetivos para la competición, el plan de competición y el estilo cognitivo durante la competición.

Se proporcionó a la regatista un auto-registro estructurado en el que debía indicar qué tipo de pensamientos tenía durante las distintas fases de la regata. Mediante esta técnica se pretendía que la deportista reflexionara acerca de la competición realizada y de los tipos de pensamientos asociados a cada momento de la misma, con el fin de alertar sobre los pensamientos asociados, por un lado, a las dificultades encontradas y por otro, a las buenas maniobras realizadas. Esta reflexión y su derivación conductual ayudaban a la deportista a planificar estrategias para cada una de las competiciones, incrementando la confianza y la percepción de control. Este cuestionario pretende ser una reflexión sobre la preparación psicológica realizada, evaluando diferentes aspectos de la misma. Se realizó una evaluación cuantitativa y cualitativa, lo que puede ayudar a valorar mejor la eficacia de técnicas, estrategias y procedimientos.

Tolman (1951), sostiene que desde el punto de vista; el concepto “mapa cognitivo”, es una especie de representación mental que el organismo se construye del ambiente que lo rodea. Por tanto, cada concepto metafísico es resuelto por Tolman en un sistema de correlaciones entre hechos de estimulación y respuestas del organismo. Tolman llegará a admitir el uso de la introspección. Para decirlo con las mismas palabras de Tolman, la introspección podrá ser usada sólo en un tipo de investigación en que se investiga ante todo sobre cualquier variable interventora subyacente a la capacidad o a la incapacidad de “hablar sobre ello”, en que puede ser interesante determinar si el sujeto es capaz de referirse a los que considera que son sus contenidos mentales, al no ser posible definirlos operacionalmente (Teoría y Sistemas de la Psicología, S/F).

Del análisis de puntos psicológicos fuertes y débiles cabe destacar en primer lugar que la regatista indica en la evaluación inicial 5 puntos fuertes (concentración, capacidad de sufrimiento, motivación, rutinas y planificación, y autoconfianza) y 6 puntos débiles (activación, estrés o ansiedad, motivación, dependencia, superstición y descontrol), y en la evaluación final indica 6 puntos fuertes (tranquilidad, planificación, motivación, capacidad de sufrimiento, concentración y rutinas ante la regata) y 4 puntos débiles (estrés o nervios, confianza en mí misma, concentración y aceptar las críticas). Por el contenido de estos puntos y el análisis del psicólogo parece que la deportista tiene una perspectiva más ajustada de su funcionamiento psicológico, tal y como se indica en el análisis de los diferentes aspectos discutidos a continuación.

Los aspectos más relevantes parecen ser los referidos a creencias preestablecidas (Superstición), al control emocional (Descontrol), a la motivación (Motivación) y a la autoconfianza (Confianza en sí misma). Respecto a la superstición, en la evaluación inicial la regatista señala que un punto débil es que es supersticiosa (“si un día de campeonato me ha salido bien, al día siguiente intento hacer la misma rutina antes de salir al agua”), cuando en realidad puede estar refiriéndose a la utilización de rutinas facilitadoras de concentración y de una disposición psicológica buena para la competición, lo que queda refrendado en el análisis de la evaluación final, en la que desaparece el término superstición, y aparecen dos que tienen mucho que ver con ello, planificación. 

Respecto al control emocional, se puede ver Descontrol como punto débil al inicio (“cuando me molestan las cosas me las voy tragando, hasta que llega un momento que exploto y digo lo que pienso, en vez de decirlo en el momento en el que me ha parecido mal”… “cosas que hacen los compañeros de equipo o el entrenador, y cuando ya no puedo más exploto y lo echo en cara”), y que parece haber sido superado satisfactoriamente, ya que por un lado desaparece en la evaluación final, indicando la regatista que “he aprendido a controlar mi mente en algunas situaciones que antes reaccionaba mal; en aspectos dentro del deporte, controlo más en las situaciones de estrés o cuando estoy en una situación mala”; y por otro, indica como punto fuerte Tranquilidad precisando que “al pensar en las dificultades en una regata (un pase de boya) y tomar una buena decisión… creo que me ha ayudado el trabajo realizado porque para cada problema tenía varias soluciones”. 

Respecto a la Motivación cabe destacar que en la evaluación inicial aparece este aspecto tanto en los puntos fuertes (“me gusta navegar y normalmente no hay que motivarme para que salga a entrenar un día con buenas condiciones…”) como en los puntos débiles (“pongo motivación en las dos casillas porque hay un momento en el que no me cuesta motivarme y otro en el que sí que me cuesta mucho motivarme y activarme para estar al 100%… en una regata en la que no hay viento y tenemos que esperar desde por la mañana temprano a que suba, y nos dan la regata a las 4 o 5 de la tarde me cuesta motivarme después de tantas horas de espera”).

Lo que parece sugerir que, efectivamente como a otros muchos deportistas, le gusta su deporte, pero hay aspectos del mismo que no le motivan, o le cuesta encontrar ese punto de activación necesario para hacer entrenamientos de calidad. Parece que la regatista ha mejorado bastante en este aspecto; por un lado, el término Motivación ha desaparecido como punto débil y aparece solo como punto fuerte, y por otro, en la evaluación final indica que “me divierto más en los entrenamientos este año y creo que me ayuda a no estar de mal humor y entrenar a medio gas… he aprendido a ponerme objetivos y metas para motivarme”.

Respecto a la Autoconfianza se da un hecho paradójico, ya que en la primera evaluación la regatista situó este aspecto como punto fuerte, aunque también y según sus propias palabras pudo ponerlo en puntos débiles (“podría ponerlo en los PF y en los PD, porque hay veces que confío mucho en mí, pero hay otras veces que intuyo que no irán bien las cosas y es malo para mí”), sin embargo, al profundizar sobre el mismo claramente empezó a situarlo más en los puntos débiles que fuertes, de hecho fue uno de los objetivos a alcanzar con la deportista el mejorar su confianza.

En este sentido, Manzanares et al. (2012) indican la importancia de la capacidad de percepción de estímulos y de la toma de decisiones como factores determinantes del rendimiento en vela deportiva y que, recordemos, pueden verse beneficiados por el desarrollo de la habilidad mental de los deportistas para controlar el estrés y gestionar sus emociones en la competición, aspectos que pueden ayudar a evitar cargas innecesarias y fatiga psicológica en periodos clave de competición (Hernández, Torres-Luque y Olmedilla, 2009).

De acuerdo a dichos resultados, se observa cómo es que la intervención psicológica se efectúa a manera de “paquete” donde se incluyen variables básicas que afectan o benefician directamente el rendimiento deportivo de la atleta. La forma de intervención utilizada en este esquema, corresponde a la aplicación cognitivo-conductual donde se integran variables como: el control emocional, motivación y, autoconfianza, constituye parte del paquete básico que permitirá buscar ejecuciones con estabilidad. Para referir la intervención de un entrenamiento psicológico, es imprescindible determinar que existen dos elementos clave y con los cuales la expresión de la misma es posible de identificar; dichos elementos son: el conocimiento del deporte de vela y, el plan de competencia. El plan de competencia es una estrategia completamente relacionada, donde refleja una planificación completamente integrada y personalizada basada en la reglamentación de toma de decisiones de acuerdo con los principios del desarrollo del auto control y la auto eficacia que exigen las demandas de la competencia. Permite al atleta generar mayor control sobre su estado psicológico para la competencia relacionado esto con los conceptos de la auto eficacia y el auto control.

CONCLUSIÓN

Quizá una de las limitaciones del estudio resida en la ausencia de tratamiento estadístico, aunque la esencia del mismo persigue fundamentalmente presentar un caso de práctica profesional en psicología del deporte. En cualquier caso, se ha de considerar que la publicación de trabajos aplicados en el ámbito de la psicología del deporte, y concretamente de caso único, suelen ser muy pocos, pero cada vez son más valorados por profesionales e investigadores. 

En este sentido, indican que los métodos de investigación de caso único son una faceta importante de la psicología del deporte aplicada, ya que proporcionan un marco de referencia para investigadores y profesionales para establecer los efectos de la intervención psicológica a través del tiempo. Por otro lado, parecen muy interesantes las innovaciones propuestas para el estudio y tratamiento de investigaciones de caso único, incluso específicamente para el trabajo con deportistas de elite, a lo que se ha de prestar gran atención dado que podrían facilitar enormemente el desarrollo de este tipo de diseños de investigación, tan útiles para los psicólogos en el ámbito deportivo.

Este programa de entrenamiento psicológico, basado en un estudio cognitivo – conductual, dio resultados significativos en la atleta, no solo para su competencia sino para su vida personal, debido al trabajo realizado con su mente y sus conductas. Es importante mencionar que para dar resultados verdaderamente trascendentales y significativos, se requiere de mucha disciplina y constancia por parte del atleta, al estar llenando los formularios; así como, la honestidad y, profunda reflexión sin perder de vista puntos clave.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Abenza, L. González, J. Reyes, L. Reyes, F. Blas, A. Olmedilla, A. (2013). Revista Iberoamericana de Psicología del Ejercicio y el Deporte. Vol. 9, número 1. págs. 67 – 92.

González, F. (2014). La psicología cognitiva: objeto, método y problemas. Recuperado en: https://es.slideshare.net/psicologia-general/la-psicologa-cognitiva-objeto-mtodo-y-problemas-versin-1-marzo-de-2014

Teoría y Sistema de la Psicología (S/F). Excelencia Académica. Universidad Peruana los Andes.

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