El boxeo mexicano entre tiburones: por qué urge un árbitro fuera del ring.

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Por Dr. Lorenzo Soberanes Maya

El boxeo, orgullo de nuestras colonias populares y cuna de movilidad social, hoy se desangra fuera del ring: sin registro oficial, sin árbitro institucional y con contratos que no valen más que el papel. ¿Quién protege al debutante de los tiburones?

En los reflectores vemos cinturones, flashes y promesas de gloria. En la sombra, jóvenes boxeadores—muchas veces menores de edad—firman su futuro sin saberlo. Los capturan intermediarios sin acreditación ni ética, alentados por vacíos regulatorios que convierten el talento en mercancía. No es una excentricidad local: es un fallo sistémico.

La primera campana suena en los gimnasios no registrados. Ahí empieza el “cuidado invisible”: sin estándares mínimos, sin bitácoras de carga, sin revisión de equipamiento, sin protocolos de conmoción. La segunda campana cae cuando no hay licencias que vinculen a seguros ni a exámenes médicos precompetencia. La tercera llega cuando el contrato—si existe—no está registrado, no prevé arbitraje ni protege al menor y su familia. Si hay conflicto, no hay a quién acudir.

Algunos dicen que el mercado se autorregula. Falso. El deporte, sobre todo con niñas, niños y adolescentes, requiere reglas claras, supervisión independiente y consecuencias. Los buenos entrenadores merecen reconocimiento formal. Las familias necesitan información y garantías. Los promotores serios necesitan certidumbre jurídica para invertir sin cargar con la reputación de los oportunistas.

¿Qué hacer?

• Registro oficial y padrón público de boxeadores, entrenadores, gimnasios y promotores.

• Licencias condicionadas a seguros y aptos médicos.

• Certificación obligatoria de entrenadores con estándares CONOCER SEP.

• Contratos tipo con cláusulas de protección a menores y registro obligatorio.

• Defensoría del Boxeador para asesoría legal y mediación.

• Transparencia y sanciones: que la ciudadanía sepa quién cumple y quién no.

Esto no es burocracia; es salud pública, derechos de la niñez y desarrollo deportivo sostenible.

Si queremos medallas, campeonatos y carreras largas, empecemos por lo básico: poner un árbitro fuera del ring. La gloria del boxeo no puede levantarse sobre impunidad y explotación.

El talento sobra. Falta voluntad para ordenar. Que las autoridades convoquen, que los actores se sienten y que la afición exija. La anarquía no es destino; es una decisión. Y todavía estamos a tiempo.

Dr. Lorenzo Soberanes Maya

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