
Por Héctor Jesús Pérez Hernández
En los últimos años, el enfoque por capacidades ha sido incorporado de manera explícita en el discurso curricular y normativo de la educación en México, presentándose como una vía para avanzar hacia una formación integral, humanista y socialmente pertinente. No obstante, cuando este enfoque se analiza desde la formación que se ofrece en las Escuelas Normales de Educación Física, emergen tensiones profundas entre lo que se declara en los documentos oficiales y lo que realmente se vive en los procesos formativos, esta distancia obliga a una reflexión crítica sobre el papel que estamos desempeñando quienes formamos a los futuros docentes de Educación Física.
El enfoque por capacidades propone que la educación no se limite a la transmisión de contenidos ni al dominio de técnicas, sino que se oriente al desarrollo de posibilidades reales de acción, decisión y reflexión en contextos diversos, en el campo de la Educación Física, este planteamiento debería traducirse en una formación que permita a los normalistas comprender el sentido educativo del movimiento (motricidad), tomar decisiones pedagógicas informadas y diseñar experiencias motrices con intencionalidad formativa, sin embargo, en muchas Escuelas Normales, la formación continúa anclada en modelos tradicionales que privilegian la ejecución, la repetición y el control corporal por encima de la comprensión crítica y la autonomía profesional. Esta contradicción se vuelve especialmente problemática cuando observamos que el enfoque por capacidades no siempre es abordado de manera explícita y profunda en la formación inicial, en no pocos casos, se menciona como un referente teórico más, sin ser problematizado ni articulado a la planeación didáctica, a la evaluación o a la práctica profesional, de este modo, el estudiantado aprende a nombrar el enfoque, pero no a vivirlo ni a construirlo pedagógicamente, lo que genera una apropiación superficial y poco significativa.
La formación normalista en Educación Física enfrenta así un reto epistemológico: comprender qué significa formar capacidades desde la motricidad. formar capacidades no equivale a desarrollar habilidades físicas aisladas ni a mejorar el rendimiento corporal; implica formar sujetos capaces de reconocer su cuerpo, regular su acción, interactuar con otros, reflexionar sobre su práctica y actuar de manera ética en contextos educativos complejos, cuando esta distinción no se clarifica en la formación inicial, el enfoque por capacidades se diluye y pierde su potencia transformadora.
Otro aspecto crítico se relaciona con las prácticas de evaluación que predominan en algunas Escuelas Normales, a pesar de que el enfoque por capacidades exige procesos de evaluación formativa, reflexiva y contextualizada, persisten esquemas evaluativos centrados en la medición del desempeño técnico o en el cumplimiento administrativo, esta incongruencia formativa envía un mensaje contradictorio al estudiantado: se habla de capacidades, pero se evalúan ejecuciones; se promueve la autonomía, pero se castiga la toma de decisiones divergentes, así, la formación inicial reproduce prácticas que después se trasladan, sin cuestionamiento, a la educación básica. Desde esta perspectiva, la relación entre el enfoque por capacidades y la formación en las Escuelas Normales de Educación Física no puede entenderse sin revisar el papel del docente formador, quien forma docentes debe dominar el enfoque, comprender sus fundamentos pedagógicos y asumir una postura crítica frente a su propia práctica, No es ético ni profesional exigir a los futuros docentes que trabajen por capacidades si durante su formación no experimentan procesos formativos coherentes con dicho enfoque, la falta de actualización, la ausencia de reflexión colegiada y la resistencia al cambio se convierten, entonces, en obstáculos estructurales para la transformación de la formación inicial.
La responsabilidad institucional es igualmente ineludible, las Escuelas Normales deben generar estrategias sistemáticas de actualización docente, espacios de análisis curricular y acompañamiento pedagógico que permitan consolidar el enfoque por capacidades como eje real de la formación, de lo contrario, se seguirá formando a docentes que reproducen discursos sin comprensión profunda y prácticas desarticuladas del sentido educativo del movimiento humano.
Por lo que, la relación entre el enfoque por capacidades y la formación en las Escuelas Normales de Educación Física en México revela una tensión no resuelta entre el ideal formativo y la realidad institucional, asumir este enfoque implica transformar la manera en que enseñamos, evaluamos y acompañamos al estudiantado normalista, no se trata de incorporar un nuevo lenguaje pedagógico, sino de reconfigurar la formación docente desde una lógica ética, crítica y profundamente educativa. Solo así la Educación Física podrá cumplir su papel formativo en la escuela mexicana y consolidarse como un campo profesional con identidad, rigor y sentido social.

Héctor Jesús Pérez Hernández es Licenciado en Educación Física, con maestría en Desarrollo de la Motricidad Infantil y candidato a Doctor en Investigación Educativa. Es catedrático de la BENV, miembro de diversas redes de investigación, ha recibido premios por su labor, ha publicado en revistas indexadas y es autor de proyectos educativos destacados
