Atlas busca darle una nueva cara a su realidad de vacas flacas y para lograrlo trajeron a su técnico histórico, Diego Cocca.
No obstante, ¿realmente Atlas cambiará de cara con tener un nuevo timonel? Me parece que dicha decisión es más para “hacer las paces” con la afición rojinegra, pues con el plantel armado y en pleno jornada 5, no es que Diego pueda hacer magia.
Atlas parece ser un equipo de malas decisiones, una de las que más polémicas y absurdas me parecen es la de dejar fuera al técnico para elegir refuerzo y acatar sólo lo que la directiva traiga a Jalisco, no hay que ser un erudito para saber que esta combinación no es positiva.
Aun así, Diego Cocca ya sabe cómo trabaja Grupo Orlegi y, supongo, debe saber cómo manejar esta peculiar situación, pero se enfrenta a un nuevo problema; un plantel sumamente demeritado.
El prime del equipo rojinegro se vio con gente sólida en cada línea, desde Camilo, Nervo, “Hueso” o Angulo en defensa, hasta Rocha, Jairo, Furch y Julián en media y delantera, era un equipo muy bien formado y, si las cosas no salían bien, se refugiaba en individualidades, ¿hoy quién sale al quite?
Ni Coccaro o Diego González, mucho menos la cantidad excesiva de centrales en la zaga defensiva da seguridad, Cocca tendrá que hacer un trabajo titánico para que el barco rojinegro no se le hunda, aunque parece que las goteras abundan.
Raro. Orlegi anunció que buscarían vender al cuadro de Guadalajara, teniendo en cuenta que ya le deberían estar buscando un nuevo dueño, parece anormal que dejen “un regalo” como lo sería el técnico argentino, quizás una última muestra de amor a los zorros por parte de la familia de Orlegi.
Cocca espera tener éxito en esta nueva etapa en el club que ya llevó a grandes glorias, o al menos él querrá que su prestigio no se desgaste en una gran mayoría, tiempo al tiempo.
Diego Cesar Martínez Vera

Licenciado en Ciencias y Técnicas de la Comunicación, estudiante de la Maestría en Periodismo Deportivo. Un pambolero amante de más deportes con gusto en contar historias y dar su opinión, me encanta combinar un estilo periodístico con momentos de reflexión.
