Por Dr. Gustavo Zepeda MEX
Psicólogo del deporte
Nueva York fue testigo de un hecho sin precedentes: Renata Zarazúa, con 27 años, se convirtió en la primera mexicana en vencer a una jugadora del Top Ten mundial. La hazaña frente a Madison Keys, sexta del ranking, con parciales 6-7, 7-6 y 7-5 en más de tres horas de juego, trasciende lo meramente deportivo. Este triunfo abre una ventana para analizar el papel de la psicología en el alto rendimiento y su impacto en la historia del deporte mexicano.
La mente como arma decisiva
En el tenis profesional, la diferencia entre ganar y perder rara vez está en la técnica. Como sostiene Jim Loehr (1994), psicólogo pionero en el tenis, “el tenis es un deporte del 80% mental y 20% físico”. La victoria de Zarazúa confirma esta premisa: la mexicana no superó a Keys por potencia o ranking, sino por su capacidad para manejar la presión en los momentos más críticos.
Tras perder el primer set en un tiebreak, el desenlace parecía encaminado. Sin embargo, lejos de ceder, Zarazúa se apoyó en una cualidad psicológica esencial: la resiliencia competitiva. Michael Jordan lo resumió en una frase célebre: “He fallado más de 9000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 partidos. 26 veces se me confió el tiro de la victoria y fallé. He fracasado una y otra vez en mi vida, y por eso tuve éxito”. Zarazúa encarnó esa idea: aceptar el error, resistir el golpe y seguir adelante.
Atención plena en la presión
El segundo set fue una guerra mental. La presión de la grada, la potencia de una rival local y la posibilidad de quedar eliminada podían haber quebrado a cualquiera. Pero Zarazúa mostró un manejo ejemplar de la atención plena (mindfulness), concepto trabajado por Kabat-Zinn (1990) y llevado al deporte por Gardner y Moore (2007), quienes señalan que la capacidad de “estar en el presente” mejora el rendimiento bajo presión.
Cada respiración profunda, cada rutina antes del saque, evidenciaba su estrategia mental: volver al “aquí y ahora”, aislándose de la magnitud del momento para concentrarse en el punto inmediato.
El lenguaje corporal como mensaje
En el tercer set, la fatiga física se hizo evidente. Aquí emergió otra dimensión psicológica: el uso del lenguaje corporal como herramienta de autoconfianza. Albert Bandura (1997), con su teoría de la autoeficacia, explica que la creencia en la propia capacidad determina la ejecución bajo presión. En Zarazúa, esa convicción se reflejó en su postura, en los gestos de fuerza y en los puños cerrados tras cada punto ganado.
La estadounidense Keys, pese a su ranking, mostró señales de frustración. Zarazúa, en contraste, proyectó confianza y determinación, dos rasgos que terminan influyendo tanto en la mente propia como en la percepción del rival.
El valor simbólico para México
Más allá del triunfo personal, este partido tiene un valor simbólico para el deporte mexicano. Como diría Mihály Csíkszentmihályi (1990), creador del concepto de flow, “la excelencia ocurre cuando la habilidad y el desafío se encuentran en perfecto equilibrio”. Zarazúa alcanzó ese estado ideal de rendimiento y, al hacerlo, mostró a un país que la verdadera barrera nunca fue técnica, sino mental y cultural.
Durante décadas, el tenis mexicano ha estado marcado por el “casi”: buenas actuaciones sin romper las murallas del ranking mundial. Zarazúa demostró que la diferencia radica en entrenar la mente con la misma disciplina con que se entrena el cuerpo.
Una lección de psicología aplicada
La victoria de Zarazúa confirma lo que Weinberg y Gould (2019) destacan en su obra Fundamentos de la Psicología del Deporte y el Ejercicio: la preparación psicológica no es un complemento, sino un pilar del rendimiento de élite. Regular emociones, sostener la concentración y mantener la autoconfianza bajo presión son procesos entrenables que marcan la diferencia entre una derrota honorable y un triunfo histórico.
En palabras de la propia Billie Jean King: “La presión es un privilegio”. Renata Zarazúa lo entendió en la cancha central de Nueva York y lo transformó en la mayor victoria de su carrera.
Conclusión
Renata Zarazúa no solo venció a Madison Keys. Venció a los fantasmas del “no se puede”, a la resignación histórica de ver a México en la periferia del tenis mundial y a la voz interna que suele condenar al “casi”. Su triunfo es un recordatorio de que el talento abre puertas, pero es la mente la que permite cruzarlas.
Zarazúa nos enseñó que la verdadera Top Ten no siempre está en el ranking: está en la psicología de quien sabe resistir, confiar y ejecutar en el momento decisivo.
Referencias
- Bandura, A. (1997). Self-Efficacy: The Exercise of Control.
- Csíkszentmihályi, M. (1990). Flow: The Psychology of Optimal Experience.
- Gardner, F., & Moore, Z. (2007). The Psychology of Enhancing Human Performance: The Mindfulness-Acceptance-Commitment Approach.
- Kabat-Zinn, J. (1990). Full Catastrophe Living.
- Loehr, J. (1994). The Mental Game.
- Weinberg, R., & Gould, D. (2019). Fundamentals of Sport and Exercise Psychology.

Gustavo Zepeda es Originario de Guadalajara, México.. Posee dos maestrías (una en Terapia Gestalt y otra en Psicología del Deporte – UNED, Madrid) y dos doctorados: en Psicología del Deporte (Pacific Western University) y en Hipnosis. Ha sido jefe de Investigación y Desarrollo en CODE Jalisco, presidente de la Academia de Psicopedagogía del deporte estatal y miembro del panel de capacitación de la Federación Mexicana de Fútbol. Autor de varias publicaciones académicas, ganadora de múltiples premios nacionales en investigación e intervención en psicología deportiva.
