EL NERVIO VAGO Y LA MOTRICIDAD

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Por Prof. Rafael Adrián Suárez Cortés 

El nervio vago, también conocido como el décimo par craneal (nervio X), denominado el nervio de la calma y el bienestar, es uno de los nervios más importantes, funcional y largo del sistema nervioso parasimpático, coordina la calma y el equilibrio interno.

Como parte del sistema nervioso autónomo, que controla las funciones involuntarias, el sistema nervioso parasimpático (SNP), promueve la relajación y las funciones de “descanso y digestión”, a diferencia del sistema simpático, que nos prepara para el “lucha o huida”, el SNP desacelera el corazón, estimula la digestión, reduce la pupila y relaja los músculos para mantener el equilibrio interno del cuerpo, o homeostasis

Su nombre viene del latín “vagus”, que significa “deambular o errante”, porque literalmente recorre gran parte del organismo, nace en el tronco encefálico, baja por el cuello, atraviesa el tórax, llega hasta el abdomen, entrelazando cerebro con corazón, pulmones, estómago, hígado, riñones e intestinos, modula la inflamación en el dolor crónico, invisible y silencioso, el nervio vago trabaja las 24 horas de los 365 días del año.

Su trabajo diario es crucial en la regulación de diversas funciones involuntarias, incluyendo la frecuencia cardíaca, la salud cardiovascular, la digestión, mejora la gestión del estrés, equilibra el sistema nervioso, previene enfermedades y apoya a la respuesta inmunitaria, es como un director de orquesta para nuestro organismo, juega un papel fundamental en nuestra respuesta al estrés y la inflamación.

Puede verse afectado por el estrés crónico, que es su mayor enemigo y la falta de descanso, la exposición constante a pantallas, el sedentarismo y los malos hábitos posturales.

Algunas técnicas para activarlo incluyen, la exposición al frio, la meditación, el reiki, el yoga, el canto y tarareo, la respiración profunda. el ejercicio regular incluso algo tan simple como hacer gárgaras con agua, estimulan el nervio vago mejorando la respuesta parasimpática.

El nervio vago se relaciona con la motricidad en algunas funciones específicas: 

1.- Inervación de músculos: Aunque el nervio vago es principalmente un nervio sensitivo y autónomo, también tiene componentes motores, inerva algunos músculos del cuello y la faringe, lo que es esencial para funciones como la deglución y la fonación (producción de la voz). 

2.- Reflejos motores: El nervio vago participa en reflejos que pueden afectar la motricidad. Por ejemplo, tiene un papel en el reflejo de la tos y en la regulación de la actividad del sistema digestivo, que incluye la motricidad del tracto gastrointestinal. 

3.- Conexión con el sistema nervioso central: El nervio vago transmite información desde los órganos internos al cerebro, lo que puede influir en la motricidad a través de la modulación de la actividad del sistema nervioso central. Esto puede incluir la regulación de la motricidad voluntaria, como las actividades diarias, sentarse, levantarse, caminar, correr, nadar y jugar a través de la interacción con otras áreas del cerebro. 

4. Efectos en el estado emocional: El nervio vago también está relacionado con la regulación del estrés y las emociones, lo que puede influir indirectamente en la motricidad. Por ejemplo, un estado de relajación promovido por la activación del nervio vago puede facilitar un mejor control motor, para realizar esta habilidad, el sistema nervioso, los músculos y el cerebro del cuerpo tienen que trabajar juntos, ya que la motricidad se desarrolla a través de un proceso complejo que involucra tanto aspectos físicos como neurológicos.

Existen factores que vinculan al nervio vago e Influyen en el desarrollo de la Motricidad, como la genética, el ambiente, la interacción social, la salud y la nutrición. 

Importancia del Desarrollo Motor El desarrollo de la motricidad es crucial para la independencia y la capacidad de interactuar con el entorno. También está relacionado con el desarrollo cognitivo y emocional, ya que muchas habilidades motoras están vinculadas a la exploración y el aprendizaje.

Podemos decir que el desarrollo de la motricidad es un proceso continuo que varía de un niño a otro. Es importante fomentar un ambiente seguro y estimulante que permita a los niños practicar y mejorar sus habilidades motoras a su propio ritmo.

El nervio vago, juega un papel importante en la producción de energía, al influir en varios procesos metabólicos y sistemas fisiológicos, influyendo en el metabolismo celular, esto es de gran interés tanto para la fisiología como para la psicología del ejercicio, ya que como lo señalamos más arriba, contrarresta los efectos del estrés promueve la relajación y la recuperación después del ejercicio, contrarrestando los efectos del sistema nervioso simpático, que se activa en situaciones de ejercicio intenso.

Relación del nervio vago con la producción de energía:

Regula el sistema digestivo: Estimula la producción de jugos gástricos y enzimas digestivas, que son esenciales para descomponer los alimentos en substancias nutrientes aprovechables (glúcidos, lípidos y proteínas), Estos nutrientes son las fuentes primarias de energía para las células.

Control de la glucosa: Liberación de insulina; regula la liberación de insulina desde el páncreas en respuesta a la ingesta de alimentos. La insulina es esencial para la captación de glucosa en las células, lo que permite utilizarla como fuente de energía. Un adecuado control de la glucosa en sangre es fundamental para mantener la energía celular.

Metabolismo de ácidos grasos: Uso de Lípidos: El nervio vago también puede influir en el metabolismo de los ácidos grasos. En situaciones donde el cuerpo necesita energía (como durante el ejercicio o el ayuno), el nervio vago puede ayudar a movilizar las reservas de grasa para ser utilizadas como fuente de energía alternativa.

Interacción con el Tejido Adiposo: Regulación del Almacenamiento y Uso de Energía: El nervio vago puede influir en cómo se almacena la grasa y cómo el tejido adiposo libera ácidos grasos en la circulación para ser utilizados por otros tejidos como fuente de energía.

Influencia en la Homeostasis: Energética: Señalización Neurológica: El nervio vago actúa como una vía de comunicación entre el intestino y el cerebro, facilitando la señalización relacionada con la saciedad y el hambre. Esto ayuda a regular la ingesta de alimentos y, por ende, la disponibilidad de nutrientes para la producción de energía.

Impacto en el Metabolismo Basal: Efecto sobre el Tono Parasimpático: El nervio vago es parte del sistema nervioso parasimpático, que tiene un efecto calmante y puede aumentar el metabolismo basal en reposo, un tono vagal adecuado puede mejorar la eficiencia en el uso de energía a nivel celular.

Relación con el Estrés y la Respuesta Inmunitaria: Efectos Antiinflamatorios: La activación del nervio vago tiene efectos antiinflamatorios que pueden beneficiar la salud metabólica. La inflamación crónica puede interferir con la producción y utilización de energía al afectar la sensibilidad a la insulina y otros procesos metabólicos.

El nervio vago, esta implicado en múltiples aspectos de la producción de energía a través de su influencia en la digestión, la regulación de la glucosa, el metabolismo de lípidos y la comunicación entre órganos. Su función es esencial para una correcta homeostasis energético y el funcionamiento óptimo del metabolismo celular.

Por último, podemos decir que el ejercicio físico, especialmente el cardiovascular y el entrenamiento a intervalos, mejora la actividad del nervio vago al aumentar su tono y la variabilidad de la frecuencia cardíaca, lo que se traduce en mayor capacidad de ejercicio y beneficios para el bienestar emocional. 

Este aumento de la actividad nerviosa puede hacer que las sesiones de cardio se sientan más placenteras y mejorar la recuperación física, además de contribuir a una mejor regulación del sistema inmunológico y a una respuesta más equilibrada ante el estrés. 

Rafael Adrián Suárez Cortés. Profesor de Educación Física con 42 años de trayectoria en los niveles básico, medio y superior. Egresado de la Escuela Nacional de Educación Física, cursó la Licenciatura en la ESEF y la Maestría en Desarrollo de la Motricidad Infantil en la Universidad de Puebla. Cuenta con diplomados y certificaciones en Cuba y Brasil en rehabilitación deportiva, masoterapia y cultura física terapéutica. Fue Director de la ESEF-CDMX y responsable de Educación Física en la DGSE. Reconocido con la Medalla Adolfo Pérez Acosta (FIEP), Premio Maestro Rafael Ramírez (SEP) y la Medalla Trascendencia WKS 2023, entre otros.

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