
Por Aldo Tekuan MEX
El espíritu deportivo nos refiere a un conjunto de comportamientos éticos que se llevan a cabo en el campo deportivo. Los valores de los participantes y espectadores son importantes para mantener el respeto y orden de las competencias. Esto nos alude a un juego limpio y un autocontrol de la comunidad deportiva, tal y como sucedía en los orígenes de la antigua Grecia. En los juegos olímpicos se competía con honor, con respeto a lo divino e intentando alcanzar la gloria, pero… ¿Sabías que los combates de los guerreros Jaguar mantenían un espíritu de combate ancestral en sus batallas?
Las peleas rituales de los Tecuanes que se celebran hoy en día tienen un origen desde la época del antiguo México, el cual se denomina “Batallas Floridas”.
En el periodo Clásico se conforma la filosofía que hoy conocemos como Toltecáyotl, la cual tiene por objetivo la integración del ser humano con la naturaleza y con ello buscar el equilibrio. Aquí también es donde nace el concepto de “Batalla Florida” la cual formaba parte del camino del guerrero, y se basa en mantener el propósito de tener autocontrol para poder llegar a una elevación personal, es decir, obtener el control de nuestra mente, cuerpo y espíritu. Las batallas floridas eran una forma de derrotarnos a nosotros mismos para llegar a un equilibrio y, por consiguiente, llegar a un alto grado de desarrollo humano.
En el Posclásico los Mexicas ascienden al poder y se hace una transformación de los principios de la batalla florida, pues durante ese periodo se enfocan estas bases filosóficas en los enfrentamientos entre pueblos.
Las formas de combate tanto de la comunidad de los Mexicas como de otros pueblos se regían bajo principios que eran estrictamente respetados, pues todos los pueblos habrían adquirido el concepto de raíz de la Toltecáyotl.
Algunos de los principios que se respetaban en batalla era pactar la hora de los encuentros, por lo que no se permitía atacar por sorpresa.
Las batallas floridas mantenían el objetivo en el espíritu del guerrero, el cual tenía que luchar de frente y sin trucos, con la misma cantidad de guerreros y todo el tiempo en igualdad de condiciones, inclusive si el adversario carecía de alimentos, se le tenía que brindar de los propios.
La batalla entre dos acérrimos rivales que nos confirman este hecho, es entre los Mexicas y los Tlaxcaltecas, ya que a la llegada de los invasores los Tlaxcaltecas siguieron este patrón para pelear contra ellos:
“…Cortez y los suyos combatieron contra guerreros otomíes y Tlaxcaltecas, al mando de Xicoténcatl el joven. Y ocurrió algo que puede parecer extraño para nosotros: Antes de la batalla, los tlaxcaltecas enviaron a los españoles guajolotes, tortillas, tamales y fruta; luego esperaron a que terminaran de comer para iniciar el combate.”
En las crónicas se afirma que les ofrecieron comida a los españoles, sus aliados y sus bestias, para que “No se fuera a decir que tomaron ventaja”.
(Daniel Díaz, Relatos e historias en México, Revista de la Universidad de México,
Noviembre 2015, Numero 87, pag.48.)
Como podemos apreciar, la igualdad de condiciones estaba presente en los enfrentamientos del México antiguo, por lo tanto, en las batallas floridas se entrenaba y se preparaban para quebrantar la voluntad del oponente, ya que de antemano sabían que todo el tiempo estarían en igualdad de condiciones.
Tanto en el pasado como en el presente, estos principios deben ser respetados entre los peleadores rituales, por lo que el entrenamiento del Jaguar no solo es físico, también se debe fortalecer la mente y voluntad en batalla ritual para acrecentar nuestro espíritu de raíz, nuestro Guerrero Jaguar interno.
Aldo Daniel Corrales Hernández

Licenciado en Teatro con especialidad en dirección. Reconocimiento por la colaboración como consejero técnico en la Escuela de Teatro Danza y Música de la UAEM en 2015. Artista marcial certificado en el campo de Kung Fu Shaolin, Kick Boxing y acondicionamiento físico. Placa de reconocimiento por apoyo al deporte en el estado de Morelos por parte de la escuela de artes marciales Evolución en 2021. Danzante y Guerrero de tradición certificado por el grupo Ocho Venado A. C. de Tilantongo, Oaxaca en 2025. Peleador ritual reconocido en la Pelea de Tigres de Zitlala, Guerrero desde 2019. Promotor y difusor de la cultura y el deporte en diversos festivales en Morelos mostrando exhibiciones del Guerrero Jaguar. Investigador en el proyecto escénico-deportivo “Combate del Guerrero Jaguar”.
