
Por Pedro Flores
Entre abrazos, reconciliaciones, festejos, recuerdos, llantos por reencontrarse después de muchos años y uno que otro exabrupto “tepiteño” entre los muy amigos fue el milagro que logró Víctor Manuel Pérez Ocampo, en la presentación de su libro “Leyendas del Futbol Americano”
El Colegio “México” se volvió multicolor, chamarras Azul y Oro, de Pumas guinda y blanco del Instituto Politécnico Nacional , Naranja de los legendarios Pieles Rojas del HC Manuel Rodero y hasta el Azul y Blanco de los “Tigres de Bengala” de la SSC se vieron presente en dicho eventos entre otros.
No hubo emparrillado, no hubo jugadas de engaño, reversibles o doble reversible con pase, las tacleadas, los golpes quedaron en la historia de cada uno de las decenas de talentos deportivos de alto rendimiento que se dieron cita.
Todos los grandes estuvieron presentes, incluso se dio un minuto de aplausos para quienes ahora desde el emparrillado celestial observan a quienes fueron sus compañeros de triunfos y fracasos.
Grandes rivales en otro tiempo Arturo Alonso, leyenda como HB en Pumas y José Guzmán Vera el mejor pateador que ha dado el Fútbol Americano en México del IPN se fundieron en un abrazo.
Los valores que aprendieron en la práctica del “Emperador de los Deportes”, la disciplina, el respeto por el rival prevaleció en el presentación del citado libro, en donde los aplausos y los gritos eufóricos de alegria resonaron al momento de emitir el nombre de las leyendas.
Destacó la presencia de Fernando Carpinteyro, el padre, gran jugador de los 50as de la UNAM, también acapararon saludos los hermanos Strevel Erick y Ricardo, muchos saludaron a Leopoldo Váquez Mellado otra gran figura de Pumas
Tanto el autor del libro Víctor Manuel Pérez Ocampo, como los que los acompañaron en el presídium José Luis Rodríguez Presidente de la ONREFA, Jaime Gerner, hijo del inolvidable “Látigo Gerner” que coucheo a mi padre en los “Osos Grises” del Penthatlón y el industrial Homero Cibaja, estuvieron felices. En ese evento se recordó la frase del HC Manuel Rodero, que decía: “Yo formo un equipo para ganar, no para que sean mediocres, los formo para que no bajen la cabeza ante nadie y siempre sean ganadores”.
