CUENTA PÚBLICA Y DEPORTE EN CHILE: AVANCES Y DESAFÍOS

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Por Carlos Carvajal Gallardo CHI

La última Cuenta Pública del Presidente de la República de Chile, Gabriel Boric Font, realizada el 1 de junio de 2025, tuvo al deporte como uno de los ejes centrales de su discurso. Este gesto no es menor: refleja el creciente reconocimiento del deporte no solo como una actividad recreativa, sino también como un motor de salud pública, cohesión social y proyección internacional.

AVANCES

Uno de los hitos recientes más relevantes para Chile fue la exitosa organización de los XIX Juegos Panamericanos y Parapanamericanos Santiago 2023, un evento continental inolvidable que reunió a más de 7.000 atletas de 41 países, en 33 disciplinas deportivas. Más allá del espectáculo deportivo, este magno evento dejó un legado invaluable: infraestructura de primer nivel, fortalecimiento del capital humano y, sobre todo, un renovado interés de las nuevas generaciones por la práctica deportiva. El desempeño histórico del país anfitrión —79 medallas, de las cuales 12 fueron de oro— consolidó una imagen positiva de Chile como nación capaz de organizar con excelencia eventos de gran escala.

La proyección internacional de esta cita fue confirmada por estudios, como el de la consultora EY, que señaló que la percepción de Chile en Latinoamérica mejoró en un 18% en los meses posteriores al evento. Este reconocimiento ha impulsado la confianza para adjudicar al país nuevas responsabilidades: en 2025 Chile será sede de instancias de gran relevancia, como el Mundial de Fútbol Masculino Sub-20, los Juegos Parapanamericanos Juveniles, el Mundial de Ciclismo y el Sudamericano de Básquetbol Femenino, entre otros.

Otro avance significativo ha sido el incremento del 50% en el presupuesto destinado al deporte de alto rendimiento. Este esfuerzo financiero permite mejorar la preparación de atletas y potenciar la presencia de Chile en competencias internacionales. Paralelamente, se han fortalecido programas del Instituto Nacional de Deportes (IND), como “Crecer en Movimiento”, orientado a la formación temprana de hábitos deportivos y especialización en disciplinas deportivas específicas en niños, niñas y adolescentes; y “Chile se Mueve”, destinado a incentivar la actividad física en jóvenes, adultos y personas mayores, en alianza con municipalidades, juntas de vecinos y organizaciones sociales.

Especial mención merece el proyecto de Ley que busca incorporar 60 minutos diarios de actividad física en todos los establecimientos educacionales. Esta iniciativa pretende combatir el sedentarismo, la obesidad y sus consecuencias, proyectando al deporte como una herramienta preventiva de salud pública y como parte integral de la formación de las nuevas generaciones.

DESAFÍOS

En su discurso, el Presidente señaló: “Necesitamos que más personas hagan deporte, como un derecho, como un hábito, como una herramienta concreta para evitar el sedentarismo, la obesidad y sus consecuencias en la salud pública”. La declaración marca un horizonte claro, pero el desafío está en diseñar una hoja de ruta concreta y sostenible que transforme las palabras en acciones.

Uno de los pilares de esta estrategia debe ser la formación docente, con profesionales de la educación física preparados no solo en lo técnico, sino también en lo pedagógico, para inspirar a niños y jóvenes a incorporar el deporte en su vida cotidiana. A la par, se requiere fortalecer la infraestructura deportiva: recintos adecuados, espacios públicos recuperados y una administración moderna que permita acceso equitativo en todo el territorio.

La descentralización es clave. Chile es un país de contrastes geográficos y climáticos, lo que exige políticas deportivas adaptadas a cada territorio: en el norte, la radiación solar; en el sur, las bajas temperaturas; en el centro, la contaminación ambiental. Cada región necesita soluciones a la medida, diseñadas de manera colaborativa con clubes, federaciones, gobiernos locales y, por supuesto, con los propios deportistas.

El gran reto está en consolidar una cultura deportiva nacional, donde la práctica física no sea una excepción, sino parte de la vida cotidiana. Esto implica aumentar la inversión pública, fomentar la alianza con el sector privado, ampliar programas para adultos mayores y personas con discapacidad, y garantizar la inclusión de niñas, niños y adolescentes en todas las disciplinas.

CONCLUSIÓN

El deporte no es solo competencia ni espectáculo. Es salud, es educación, es integración social y es también diplomacia. Los logros deportivos, la organización de mega eventos y el desarrollo de infraestructura posicionan a Chile como un actor emergente en el escenario deportivo internacional. Sin embargo, el verdadero triunfo estará en transformar esa visibilidad en políticas permanentes que conviertan al deporte en un derecho y en un hábito cotidiano para toda la población.

Chile tiene la oportunidad histórica de avanzar en esa dirección y proyectarse como un modelo regional de gestión deportiva integral, que combine alto rendimiento, inclusión social y desarrollo territorial. Ese es el desafío que tenemos por delante.

Carlos Carvajal Gallardo CHI
Profesor de Educación Física, Licenciado en Educación. Magíster en Educación Superior y Magíster en Gestión de la Actividad Física y Deportiva. Académico Universidad Arturo Prat y Universidad Andrés Bello. Gestor de Proyectos Deportivos. Encargado Proyectos Deportivos Club Deportes Iquique.

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