Por Paola Guzmán Camacho MEX
Me provoca enorme emoción y gratitud la invitación a participar en esta columna. Anticipo que la mayoría de mis reflexiones estarán ligadas a la gestión y a la formación, siempre respetando el ámbito técnico-deportivo. Tuve la fortuna de conocerlo de cerca, pero al no contar con la preparación específica prefiero ser respetuosa con quienes se especializan en esa área.
Recientemente se dio a conocer el fallo del TAS (Tribunal de Arbitraje Deportivo). Seis equipos de la Liga de Expansión —inicialmente fueron diez— interpusieron una apelación contra la decisión de la Liga MX de no reanudar el ascenso en la temporada 2025-2026. El TAS rechazó la apelación, argumentando que el acuerdo de la liga había sido claro en 2019-2020, aunque dejó establecido que el ascenso podrá darse a partir de la temporada 2026-2027.
El reto para ambos lados (Liga y clubes) es significativo. Por parte de la Liga, deberán presentar requisitos transparentes y consistentes; en el caso de los equipos, tendrán que prepararse en múltiples frentes, además de enfrentar la presión mediática que acompañará al proceso. Sin embargo, en medio de la discusión y de la diversidad de opiniones, me llama la atención que el tema de la formación aparece poco visible —lo cual no sorprende, pero sí preocupa— cuando en realidad juega un papel determinante en el futuro de los equipos.
La Liga de Expansión debería ser un escaparate y a la vez un semillero de talento. El dilema para los clubes es decidir entre apostar por la formación de jugadores, invertir en infraestructura o intentar cubrir ambas necesidades. Lo ideal sería equilibrar ambos aspectos, porque el futbol profesional requiere precisamente esa alquimia: una planeación deportiva sólida respaldada por una gestión administrativa-financiera que la sostenga. No obstante, la realidad es mucho más compleja, pues a nivel nacional y dentro del propio sistema deportivo no se brinda el apoyo suficiente para que los clubes accedan a jóvenes con una formación inicial que facilite su integración al alto rendimiento.
La situación de los entrenadores es igualmente crítica. Su preparación, aunque reconocida como obligatoria por los dirigentes, no se aborda con el compromiso de construir un sistema sólido que permita a quienes tienen talento, condiciones y vocación desarrollarse profesionalmente. Existen algunos esfuerzos aislados, más bien personales, pero sin una ejecución consistente. Como resultado, muchos jugadores terminan bajo la guía de formadores que repiten instrucciones cargadas de gritos y frases altisonantes, en lugar de aplicar metodologías que potencien las capacidades de cada futbolista.
El círculo virtuoso que representa la unión entre ascenso y formación puede convertirse en la base de proyectos sostenibles y de evolución constante, con la posibilidad real de llegar a primera división. Aun así, anticipo mi opinión: se ha sobrevalorado en exceso a los equipos del máximo circuito. No es lógico que una Liga que genera tantos recursos, en una federación con peso político internacional, carezca de un sector amateur con la estructura y relevancia que debería tener, considerando el tamaño poblacional y la pasión por el futbol en México. Pero esa es otra historia.
Por ahora, habrá que estar atentos a lo que viene. Lo que sí es claro es que esto no se trata únicamente de futbol: también está en juego el impacto en las comunidades y el enorme potencial de este deporte para convertirse en un referente a nivel mundial

Paola Guzmán Camacho
Apasionada del futbol y de la gestión deportiva, Paola combina una sólida formación académica en Administración, Alta Dirección y Neuromarketing con más de dos décadas de experiencia en el ámbito educativo y deportivo. Es especialista en gestión deportiva con más de 20 años de experiencia en educación y futbol profesional. Fue Gerente General del Sistema Nacional de Capacitación de la Federación Mexicana de Futbol, donde impulsó procesos de formación de entrenadores y proyectos innovadores como el curso en línea para directores técnicos. Ha ocupado puestos directivos en fundaciones y equipos de la Liga Premier, combinando operaciones, planeación y relaciones públicas. Actualmente estudia una Maestría en Neuromarketing y escribe sobre futbol con una visión que mezcla estrategia, gestión y pasión por el deporte.
