Inclusión y participación de las personas mayores en el ejercicio físico: más allá del acceso, hacia el protagonismo

Por Mtra. Bárbara González Valencia MEX

La inclusión de las personas mayores en espacios de actividad física ha cobrado relevancia ante el envejecimiento poblacional. Sin embargo, la inclusión real no se limita al acceso, sino que debe garantizar la participación activa y significativa de las personas mayores.

Hoy en día no solo basta con reconocer la buena voluntad de las partes involucradas en un “envejecimiento saludable”,  la  diferencia entre inclusión y participación va más allá de una buena voluntad , visualizar las barreras que se encuentran en este camino resalta  la importancia de una colaboración interprofesional —con especial énfasis en el sector médico— y propone estrategias para avanzar hacia una práctica verdaderamente adaptada, digna y respetuosa de la diversidad funcional y el envejecimiento activo y exitoso.

En las últimas décadas, los discursos sobre envejecimiento activo y saludable han cobrado fuerza en las políticas públicas y en el ámbito deportivo. Sin embargo, la implementación efectiva de programas de ejercicio físico para personas mayores sigue enfrentando desafíos estructurales, sociales y culturales que limitan su alcance real. Resulta urgente distinguir entre inclusión —acceso y presencia— y participación —involucramiento activo, decisión y protagonismo— para diseñar entornos verdaderamente inclusivos.

Es preciso tocar ciertos puntos en este camino entre la inclusión y una participación activa.

  1. Inclusión: acceso con equidad y respeto a la diversidad

La inclusión se entiende como el proceso de garantizar que todas las personas mayores, independientemente de su condición física, cognitiva o emocional, tengan acceso equitativo a servicios y espacios que promuevan su bienestar integral (ONU, 2015). Implica eliminar barreras físicas, actitudinales y estructurales, y diseñar actividades seguras y accesibles orientadas no solo a la rehabilitación, sino también al disfrute y la autonomía.

  • Participación: protagonismo, decisión y dignidad

La Organización Mundial de la Salud (2020) subraya que el envejecimiento saludable implica permitir a las personas mayores continuar haciendo aquello que valoran. La participación real significa consultarles, involucrarles y respetar sus tiempos, capacidades y necesidades para que el ejercicio físico sea una herramienta de dignidad e independencia.

  • Barreras actuales
  • Sociales: prejuicios sobre la capacidad física y mental
  • Físicas: instalaciones y transporte no accesibles.
  • Profesionales: formación insuficiente en gerontología y ejercicio adaptado.
  • Culturales: percepción de la vejez como declive y dependencia.
  • El rol del sector médico y la colaboración interprofesional

El personal médico actúa como puerta de entrada para muchas personas mayores: diagnostica, prescribe y deriva. Su comprensión de la inclusión y la participación es esencial para que la prescripción de ejercicio se traduzca en una experiencia activa y significativa:

  1. Prescripción consciente: programas como Exercise is Medicine® promueven que la actividad física se prescriba de forma tan sistemática como los fármacos, con derivación a profesionales del ejercicio cuando sea necesario.
  2. Interprofesionalidad: la OMS propone marcos de educación y práctica colaborativa para que médicos, fisioterapeutas, gerontólogos, psicólogos y educadores físicos trabajen como un solo equipo, evitando visiones fragmentadas de la persona mayor.
  3. Puente terapéutico-comunitario: la coordinación entre el ámbito clínico y los espacios comunitarios de actividad física garantiza continuidad, seguridad y motivación.
  4. Capacitación mutua: formar a médicos en ejercicio adaptado y a entrenadores en bases clínicas permite un lenguaje común. Las nuevas Guías ACSM 2025 destacan la necesidad de derivación estructurada y retroalimentación bidireccional.

En síntesis, sin el compromiso del sector médico de colaborar de manera interprofesional con un grupo  realmente multidisciplinario, la inclusión corre el riesgo de quedarse en admisión pasiva y la participación de diluirse en protocolos estandarizados que no escuchan a la persona mayor, y seguir prescribiendo el “SALGA USTED A CAMINAR”.

Propuestas para una inclusión con participación

  1. Formación especializada para todos los profesionales del equipo de salud.
  2. Evaluación funcional integral individualizada tanto médicas como deportivas   (SFT, SPPB, índice de fragilidad , pruebas físicas adaptadas convencionales).
  3. Codiseño de programas con las personas mayores y su red de apoyo.
  4. Espacios comunitarios accesibles y libres de estigmas.
  5. Circuito clínico-comunitario que asegure monitoreo y retroalimentación continua.

La verdadera inclusión en el ejercicio físico para personas mayores no se alcanza solo con abrir las puertas. Se logra cuando esas puertas conducen a espacios donde la persona mayor puede expresarse, decidir, compartir y, sobre todo, moverse con dignidad. El sector médico y el equipo multidisciplinario son agentes clave para convertir el acceso en participación activa y significativa.

Referencias

  • American College of Sports Medicine. (2025). ACSM’s guidelines for exercise testing and prescription (12.ª ed.). Wolters Kluwer.
  • American College of Sports Medicine & American Medical Association. (2007). Exercise is Medicine® initiative. https://www.exerciseismedicine.org
  • Organización de las Naciones Unidas. (2015). Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad.
  • Organización Mundial de la Salud. (2010). Framework for action on interprofessional education & collaborative practice. Ginebra: Autor.
  • Organización Mundial de la Salud. (2020). Decenio del envejecimiento saludable 2021-2030.
  • Rimmer, J. H., & Marques, A. C. (2012). Physical activity for people with disabilities. The Lancet, 380(9838), 193-195.
  • Valentín-García, L. (2019). El ejercicio físico como herramienta de inclusión y participación social en personas mayores. Revista Española de Geriatría y Gerontología, 54(6), 333-338.

Bárbara González Valencia

Especialista en prescripción del ejercicio adaptado en persona mayor. Titular de la comisión nacional de salud y bienestar para las personas mayores de la Federación Mexicana de Cultura Física. Maestra en gerontología social. Maestra en gerontología. Especialidad en calidad de vida y la persona mayor. Licenciada en acondicionamiento físico y recreación. Docente y ponente a nivel nacional y Centroamérica en temas referentes a la salud, recreación, actividad física y ejercicio físico en la persona mayor. Colaboración en la Parkinson fundation Miami en la atención física y del movimiento funcional. Docente en el “Programa universitario para las personas mayores UAM”. Colaboración en capacitación y eventos especiales de recreación por parte del área de CONADE. 30 años de experiencia en el medio fitness.14 años a cargo de proyectos deportivos en recuperación de espacios para el fomento a la calidad de vida por medio de la actividad física en persona mayor.

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