
Por Alberto Gutiérrez MEX
Este verano se pintó de oro para la selección mexicana. El tricolor ganó la copa de la confederación y cumplió con los que muchos llaman obligación, pero a pesar de ello, los reflectores fueron robados por una grata sorpresa en el cuadro mexicano: el chico Gilberto Mora.
Mora, es un chico de solo apenas 16 años, el cual dio un paso importante en su carrera como futbolista y es que a tan corta edad dejó buenas sensaciones en la oportunidad que le brindó Javier Aguirre en un certamen que, si bien no es una copa del mundo, sí es un torneo oficial de primera categoría y con lleva cierta presión, responsabilidad y dificultad.
Con lo anterior, uno se pregunta; ¿realmente no hay talento en México?, ¿por qué no hay más casos de estos?, ¿qué se hace o se deja de hacer? La respuesta depende de muchas cosas y a veces se deja de ver ciertas situaciones que terminan por arrojar el resultado final, que sean muy pocos los que cumplen dichas cualidades para llegar al estado de gracia.
Gran parte del imaginario colectivo considera que, en el barrio, llano, la talacha o demás hay un sin fin de talento que debería estar en “las grandes ligas”, solo que no recibieron la oportunidad, les jugaron chueco o demás, pero ¿esto realmente es del todo cierto?
El driblar, la gambeta, la velocidad y demás claro que son cualidades gratas en un jugador y que sin duda seducen a la pupila cuando se trata de jugar al deporte más popular del país, pero que terminan por ser fugaces si no se cuidan, guían y trabajan día con día para potencializar a la persona al estado de gracia que anteriormente mencioné.
Actualmente es cada vez más temprana la profesionalización del deporte. Hace unos quince años la categoría más similar a la primera división era la sub-17, hoy estamos hablando de una sub-13 es decir, un niño de 11-12 años ya tiene un cronograma y un ritmo de vida cercano a un jugador adulto y todo lo que eso con lleva dejar.
Lo que muchos consideran “hambre” también es un factor que juega para bien o para mal. Existen varios chicos con talento para llegar, pero afortunadamente tienen más baraja de posibilidades en su vida y a veces eso hace que no despierte ese instinto de supervivencia y prefieran su zona de confort a los que les puede ofrecer de momento una casa club, por ejemplo, por el contrario, los chicos que tienen poca baraja es un aliciente para llegar a la tierra prometida y picar piedra lo necesario.
Ahora, seguramente existen factores externos como compadrazgos, palancas y demás eso puede que sea un tanto real, pero no solo depende de ello. Como en cualquier trabajo, que te coloquen ahí puede suceder, pero el quedarte y hacerte de un nombre depende plenamente de ti.
El joven que logra a corto, mediano y largo plazo encontrar la fórmula de llevar este FODA a buen puerto con fortaleza mental, talento, disciplina y coherencia seguramente podrá con los estímulos externos y estará más cerca de consolidar el sueño, es ahí donde se hace el cuello de botella y de tantos solo unos pocos lo logran.
Gilberto Mora hoy en día es un grato ejemplo a seguir y si sigue trabajando el talento junto con las otras fortalezas necesarias de su persona como mentalidad y personalidad seguramente será un nombre grabado en la historia del futbol mexicano…
Alberto Gutiérrez

Licenciado en Comunicación y maestro en Periodismo Deportivo, es un apasionado del fútbol cuya dedicación resuena en su labor como analista deportivo en Ultra Radio. Su amor por el deporte se refleja en su capacidad para transmitir análisis profundos y accesibles. Valora la resiliencia, un principio que guía su vida y trabajo, inspirando a otros a perseverar ante desafíos. Con una visión creativa y un enfoque profesional, Alberto combina su experiencia académica y su entusiasmo por el fútbol para conectar con audiencias, destacando en el periodismo deportivo con autenticidad y compromiso.
