Fundamento del camino que ofrece la práctica de las artes marciales como un estilo y hábito de vida que prolongue la calidad de vida.

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Por Dte. Hilder Molina Vivas COL

En la vida de un ser humano existen muchos caminos por los que se puede transitar a fin de cumplir la misión que es vivir; y una vez se deje de existir, seguir vivo para toda la eternidad.

Todos los caminos deberían conducir a este fin… no lograr los objetivos, es tan solo haber salido del camino.

El camino del arte marcial es uno de los múltiples senderos que se pueden transitar.

Es un camino difícil, con montañas que escalar, con ciénagas que atravesar, con desiertos que vencer, con manglares que surcar… es un camino que exige temple, disciplina, fortaleza y un corazón de hierro.

Quien se aventura en los caminos del arte marcial poco a poco va adquiriendo los matices de un guerrero de vida… es un proceso lento… se gesta con el tiempo, de forma paulatina y progresiva… los cambios son imperceptibles, pero se van dando conforme se inicia un caminar firme.

Conforme se avanza en el camino del arte marcial se pisa con mayor firmeza, los músculos, tendones, huesos y ligamentos van adquiriendo fuerza y resistencia, los pulmones aumentan su capacidad vital, el hígado, el páncreas, el bazo y los intestinos funcionan en homeostasia, el corazón empuja con mayor fuerza la sangre y disminuye su frecuencia de contracción; la mente se llena de ideas en un constante fluir que pareciera no cesar ni en los sueños…

El espíritu se enaltece y se eleva conforme el avance continuo. La voluntad se torna férrea e incorruptible. Los deseos terrenales se hacen cada vez menos importantes…

Cuando se inicia en el camino, tan solo se es un aspirante a ser llamado practicante del arte marcial … cuando se ha avanzado tanto, que el regresar ya no es una opción… el ser humano merece ser reconocido como practicante del arte marcial.

La metamorfosis que experimenta un practicante del arte marcial, se da a todo nivel… y su cuerpo energético poco a poco se va fortaleciendo… y una armadura energética protege al caminante para recorrer el sendero cuando el camino intenta destruirlo o desviarlo.

Un practicante del arte marcial es un ser humano virtuoso… por fuera del promedio…excepcional; único e irrepetible… capaz de hazañas más allá de la imaginación de los hombres… capaz de volar por los cielos… capaz de atravesar el mundo en un segundo … capaz de leer la mente… capaz de leer el corazón… capaz de todo lo imaginable y lo que aún no ha sido imaginado.

Un practicante del arte marcial persevera… en su caminar cae y se levanta las veces que sea necesario.

Un practicante del arte marcial ama todo lo que lo rodea… en especial se ama así mismo.

Un practicante del arte marcial se esfuerza hasta que su cometido se logra… no son causal de renuncia el cansancio, el dolor, o el racionalismo. 

El esfuerzo transciende toda escases de recurso energético, el esfuerzo transciende todo dogma de incapacidad.

Las excusas no existen para el practicante del arte marcial… solo existen resultados.

El practicante del arte marcial jamás mata el tiempo, jamás pasa tiempo… el tiempo es oro para él, aprovecha cada segundo de su existencia… el guerrero sabe que el vivir es un momento. Todo segundo en su vida tiene una justificación… cuando está en reposo el practicante del arte marcial invierte en recuperar sus fuerzas físicas… cuando se esfuerza al máximo invierte en incrementar sus capacidades… cuando medita en silencio, invierte en aclarar la mente y encontrar respuestas.

El practicante del arte marcial es consciente de su entorno… y todos sus sentidos le permiten tener una conciencia constante. 

Un practicante del arte marcial no se conforma con mirar… su sensibilidad le permite ver… y ve con todo su cuerpo, no solo con sus ojos.

En la oscuridad el practicante del arte marcial es luz, por eso su camino nunca se pierde en las noches sin luna.

Su luz es tan profusa que puede iluminar el camino de los demás…

Pero si así lo desea, el practicante del arte marcial puede ser invisible tanto en la luz, como en la oscuridad.

Un practicante del arte marcial como ser excepcional guarda su identidad, conserva un bajo perfil, coexiste en el mundo sin ser el centro de atención. 

Solo quienes reciben su fulgor conocen las capacidades y los alcances de este ser tan especial.

Un practicante del arte marcial deja huella imborrable en quienes han compartido con él.

Cuando el practicante del arte marcial esta… todo se siente lleno

Cuando el practicante del arte marcial no está… aún se siente remanentes de su energía en el lugar.

El nombre del practicante del arte marcial será recordado a pesar de que el tiempo pase…

Y cuando el practicante del arte marcial llega al final del camino vivirá eternamente en quienes se nutrieron de su compañía.

Cuando sus ojos se cierran y su esencia va a la eternidad… el mundo ya es diferente, pues la existencia del practicante del arte marcial lo ha cambiado.

Hilder Molina Vivas. Licenciado en Educación Física y Salud con amplia experiencia en organización de eventos deportivos y académicos internacionales. Magíster en Informática Educativa y Doctorante en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Conferencista nacional e internacional en áreas como Salud, Deporte, Recreación y Educación Física. Docente y asesor en tecnologías educativas y eventos virtuales. Representante del Grupo Sports Internacional, con más de 1000 integrantes de 39 países. Ofrece sus conocimientos y experiencia en tecnología aplicada al Deporte, Educación Física y áreas afines con enfoque en innovación y calidad.

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