
Dra. Violeta Guzmán Magaña
Correo Electrónico: violetaguzmanoly@gmail.com
El punto donde comienza la ejecución consciente
En el entrenamiento moderno, la improvisación ya no es una opción legítima. Todo proceso serio de preparación física y deportiva debe comenzar con una valoración funcional y un diagnóstico inicial rigurosos. No como un trámite administrativo ni como una batería de pruebas aisladas, sino como el acto que define la coherencia del proceso posterior. Evaluar no es medir por medir; es comprender el estado real del deportista para tomar decisiones con fundamento científico.
La valoración funcional permite identificar cómo se mueve el cuerpo, cómo produce fuerza, cómo estabiliza, cómo absorbe cargas y cómo responde a los estímulos del entrenamiento. A través de pruebas de patrones motores básicos y específicos, se establece una línea base objetiva. Esta línea base no busca etiquetar al deportista como “apto” o “no apto”, sino describir con precisión sus capacidades actuales y sus limitaciones funcionales. Sin esta información, cualquier planificación carece de anclaje real.
El diagnóstico inicial va un paso más allá. Integra la información funcional con el análisis biomecánico y las valoraciones fisiológicas. En disciplinas técnicas como el atletismo, la biomecánica no es un lujo académico, es una herramienta esencial. El análisis del gesto deportivo, ángulos articulares, secuencias de activación, tiempos de apoyo, transferencia de fuerzas, permite detectar ineficiencias que no siempre se manifiestan como dolor o lesión, pero que limitan el rendimiento o incrementan el riesgo a mediano plazo. Estudios en biomecánica deportiva han demostrado que pequeñas alteraciones en la técnica pueden generar aumentos significativos en la carga articular acumulada, especialmente en deportes de lanzamiento y fuerza (Bartlett, 2007).
Las valoraciones fisiológicas completan el mapa. Pruebas de capacidad aeróbica, potencia anaeróbica, fuerza máxima, fuerza reactiva, perfil neuromuscular entre otras, permiten conocer cómo responde el organismo al esfuerzo. Estos datos son indispensables para definir intensidades, volúmenes y tiempos de recuperación. La evidencia es clara: entrenar sin conocer el perfil fisiológico del deportista incrementa el riesgo de sobreentrenamiento y reduce la eficacia adaptativa (Bompa & Buzzichelli, 2019).
Sin embargo, la ciencia por sí sola no basta. El contexto del deportista es una variable crítica en el diagnóstico inicial. Factores como el estilo de vida, el entorno, la edad deportiva, biológica y cronológica influyen directamente en mecanismos epigenéticos: cambios funcionales en el genoma del atleta que pueden activar o desactivar genes sin modificar la secuencia del ADN. A ello se suman el nivel de experiencia, el historial de lesiones, la carga laboral o académica y la disponibilidad real de tiempo para entrenar, elementos que deben integrarse necesariamente en el análisis.
Dos deportistas con resultados similares en pruebas físicas pueden requerir planes completamente distintos si su contexto es diferente. La individualización no es una consigna, es una obligación ética del entrenador y del preparador físico.
El historial de lesiones merece una mención especial. La literatura científica señala que una lesión previa es el principal factor de riesgo para una lesión futura (Bahr & Krosshaug, 2005). Ignorar esta información o minimizarla conduce a errores de planificación graves. El diagnóstico inicial debe identificar no solo la lesión en sí, sino las causas funcionales que la originaron: déficits de movilidad, asimetrías de fuerza, fallas en el control motor o errores técnicos repetidos.
Desde una perspectiva de alto rendimiento, la valoración funcional y el diagnóstico inicial no se realizan una sola vez. Son procesos dinámicos que deben actualizarse a lo largo de la temporada. El cuerpo cambia, se adapta, se fatiga y se reconfigura. La evaluación periódica permite ajustar la planificación, prevenir recaídas y sostener el rendimiento en el tiempo. La constancia en la evaluación es parte de la disciplina invisible que sostiene los resultados visibles.
En mi analisis personal, lo tengo claro, la valoración no debe ser un acto aislado, debe ser un hábito estructural, las evaluaciones deben ser constantes y en el dia a dia se corrige lo que se tenga que corregir. La disciplina ayuda a respetar los procesos y por supuesto, los hábitos serán los que sostengan decisiones informadas. La ciencia aplicada al deporte no sustituye la experiencia, la ordena. Y la experiencia, cuando se apoya en datos, deja de ser intuición para convertirse en criterio.
Planificar sin diagnosticar es entrenar a ciegas. Diagnosticar con rigor es el primer acto de liderazgo técnico. Ahí comienza el entrenamiento consciente. Ahí comienza la verdadera excelencia.
Referencias
- Bahr, R., & Krosshaug, T. (2005). Understanding injury mechanisms: a key component of preventing injuries in sport. British Journal of Sports Medicine.
- Bartlett, R. (2007). Introduction to Sports Biomechanics. Routledge.
- Bompa, T., & Buzzichelli, C. (2019). Periodization: Theory and Methodology of Training. Human Kinetics.
- McGill, S. (2016). Back Mechanic & Ultimate Back Fitness and Performance. Backfitpro.
- World Athletics. Biomechanics and Injury Prevention Resources. https://worldathletics.org

Violeta Guzmán Magaña. Doctora en Educación Deportiva y Ciencias del Deporte. Maestra en Ciencias del Deporte y Alto Rendimiento. Licenciada en Educación Física. Atleta Olímpica en Grecia 2004 en lanzamiento de martillo. Ha sido entrenadora nacional, docente universitaria, directora de desarrollo deportivo y conferencista nacional e internacional. Actualmente dirige el Departamento de Investigación en la Escuela Nacional de Entrenadores Deportivos y preside la Asociación de Atletas Máster Ciudad de México, impulsando proyectos de impacto que cruzan las fronteras del deporte para alcanzar los ámbitos de la salud, la inclusión, la autonomía funcional y la formación integral del ser humano. Su trayectoria combina alto rendimiento, investigación, docencia y liderazgo, siendo una voz influyente en la transformación del deporte en México y en la promoción de un envejecimiento activo.
