Lo que faltaba en Dallas para (re)reconfirmar que Jerry Jones es el peor dueño de la NFL

Fernando Vargas

Por Aldo Rodríguez

Han pasado casi 30 años desde que los Cowboys de Dallas alzaron su último Vince Lombardy en un Super Bowl. Estamos esperando el Super Bowl 60 y en las últimas 29 temporadas Dallas no ha llegado siquiera a una final de conferencia, siendo el único de la Liga Nacional que no ha logrado estar en la antesala del juego más importante de la NFL durante ese lapso.

Jerry Jones adquirió al equipo de la Estrella Solitaria en 1989 y en tan solo 7 temporadas consiguió tres campeonatos, por lo que tanto el equipo como el magnate fueron sinónimo de éxito casi de inmediato. Sin embargo, a partir de 1996 vino la peor sequía de los cinco veces ganadores del Super Bowl y parece que la resaca seguirá por varios años más.

El también gerente general de los Vaqueros, ha destacado por ser un hombre duro y que siempre busca salirse con la suya, sobre todo en términos de dinero, aunque en los últimos años ha tenido que doblegarse al renovar contratos de algunos de los jugadores más importantes del equipo.

Tan solo el año pasado CeeDee Lamb exigió la renovación de su contrato y, Jerral Wayne Jones Sr. tuvo que pagarle más de lo que pensaba debido a que justo en esa misma offseason le pagaron una extensión a Justin Jefferson, lo cual dictaminó el techo del mercado; esto bien pudo haberse evitado si al receptor estelar de Dallas le hubiesen pagado antes. 

Poco tiempo después sucedió lo mismo con Dak Prescott, que si bien no ha alcanzado las expectativas y exigió ganar un salario mucho más alto de lo que su calidad representa, pudieron haberle pagado una temporada antes y ahorrarse varios millones de dólares, pero seguramente Don Jerry no quiso “doblar las manos” y al final esa decisión afectó al equipo, puesto que tuvo menos capital para invertir en otros jugadores y sobre pagaron a un mariscal de campo que ha vivido en la medianía la mayoría de las nueve temporadas que ha formado parte de la escuadra tejana.

La gota que derramó el vaso fue lo que sucedió con Micah Parsons, el defensivo estelar de los Cowboys —y uno de los más importantes de la NFL—, quien apenas la semana pasada mencionó estar harto de que el dueño de la franquicia se ha negado a entablar negociaciones por lo que exigió un canje para jugar en otro equipo.

Esta noticia en Estados Unidos y para los fanáticos de la NFL fue la nota del día. ¿Cómo es posible que la piedra angular del equipo ni siquiera esté cerca de firmar una extensión en su último año de contrato? Un atleta ejemplar, sin historial de lesiones fuertes, con apenas 26 años de edad, siendo figura en la liga, con cuatro Pro Bowls y dos veces siendo All-Pro en su posición. Parece ser que al único que le hace sentido no pagarle uno de los mejores tres alas defensivas de la liga es al multimillonario señor de 82 años; el resto de los fanáticos, analistas, periodistas y hasta los mismos jugadores han expresado su incredulidad ante la incapacidad de que haya una mediación justa entre dueño y jugador.

Quizá Micah Parsons termine jugando en Dallas, debido a que aquel equipo que quiera contratarlo deberá brindar primeras rondas y otras más a cambio, lo cual no se ve tan fácil, aunque siempre una escuadra en urgencia puede tomar el riesgo. Sin embargo, no cabe duda que Jerry Jones, por sus berrinches y sentirse un todopoderoso lo único que está haciendo es restarle probabilidad a que su equipo sea campeón por más irónico que parezca.

Aldo Enrique Rodríguez Majano

Licenciado en Educación Física con una Maestría en Ciencias del Deporte, y maestrante en Periodismo y Comunicación Deportiva. Su labor se enfoca en la difusión del deporte desde una perspectiva formativa y crítica, integrando la docencia con la comunicación especializada. Apasionado por el análisis del deporte como fenómeno social, combina la experiencia académica y práctica para aportar una mirada integral al quehacer deportivo contemporáneo.

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