ULAMA, JUEGO QUE DA IDENTIDAD

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Por Minaluaztekatl Vázquez Hernández MEX


Desde hace más de 44 años tuve la inquietud de conocer cómo se practica el
ancestral juego de Ulama de cadera. En mis visitas al estado de Sinaloa, como
miembro del Consejo Directivo de la Federación Mexicana de Juegos
Autóctonos (1987-2016), tuve la oportunidad de observar esta modalidad en
lugares como Los Llanitos y La Zabila.
Es importante subrayar que, además de la modalidad de cadera, existen
también las de antebrazo y mazo; sin embargo, en este artículo nos
enfocaremos en la primera. El Ulama de cadera se practica en diversas
rancherías, entre las que destacan El Chamizal, Los Llanitos, El Mármol y El
Quelite, pertenecientes al municipio de Mazatlán. También existen registros de
una incipiente práctica en el sur del municipio de Escuinapa. En los últimos diez
años, gracias al impulso de los huayras, esta tradición ha logrado rescatarse en
la región sur del estado.
Dimensiones y características de la modalidad
A los jugadores se les denomina taures. El campo de juego recibe el nombre de
taste, palabra derivada del náhuatl tlachtli. Este mide 50 metros de largo por 4
de ancho, con orientación de norte a sur y una línea central llamada analco (que
en náhuatl significa “del otro lado del río”). Las líneas que delimitan el taste se
denominan chichi.
El juego es arbitrado por una persona conocida como veedor, responsable de
llevar la contabilidad de los puntos, la cual resulta compleja, pues se realiza por
suma y resta, no por acumulación. Una de las fases más interesantes es la
llamada urra, que ocurre en las rayas 3, 5 y 7, alargando el final de los partidos,
que pueden extenderse durante varios días, siempre y cuando haya luz solar.
Generalmente, uno o dos veedores vigilan y sancionan el encuentro, situándose
a la mitad del campo, sobre la línea del analco.
Ulama en la educación básica
Hace cinco años emprendimos el proyecto de introducir el Ulama de cadera en
la educación básica, como un elemento identitario. Hoy es una realidad: hasta
2025 se han celebrado seis encuentros escolares en los que participan niñas y
niños de las alcaldías Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo y Azcapotzalco. Esta
práctica, además de su valor histórico y etnográfico, ha fortalecido la identidad
cultural de los estudiantes, quienes ahora se apropian de un legado que les
pertenece como mexicanos.

La nueva escuela mexicana ha reconocido en esta disciplina un recurso para
promover la inclusión y la no discriminación. Por ello, los equipos son mixtos:
tres niños y dos niñas, o tres niñas y dos niños, en cada conjunto.
Las sedes de los encuentros han variado. La primera fue la escuela Valentín
Trujillo, con la participación de más de 13 primarias. Posteriormente, los
encuentros finales se han realizado en espacios como el gimnasio de la Unidad
Deportiva Plan Sexenal y la Sala de Armas de la Magdalena Mixhuca, con gran
éxito.
Consideramos fundamental que la Autoridad Educativa Federal en la Ciudad de
México incorpore este juego ancestral, con más de 3,600 años de historia, en el
currículo escolar. Su inclusión no debería limitarse al área de Educación Física,
sino extenderse a Historia, Etnografía y Ciencias Sociales. Estamos convencidos
de que esta práctica tiene potencial para difundirse en todo el país, pues ya
existen experiencias similares en distintas regiones de la República.
El Ulama en la península de Yucatán
En la península se practica una variante conocida como Pelota Maya, con gran
presencia en cuatro estados de la región. Esta modalidad forma parte de la
Asociación Centroamericana de Pelota Maya, integrada por México, Guatemala,
Honduras, El Salvador, Panamá y Belice, siendo este último campeón
internacional. Cabe destacar que las mujeres también participan activamente,
golpeando con fuerza la pelota de hule con la cadera.
Aunque la incorporación femenina avanza poco a poco, su participación
representa un paso importante para garantizar que niños, niñas y jóvenes
reconozcan y valoren esta herencia cultural. El reto ahora es sensibilizar a
quienes diseñan planes de estudio y a las autoridades, para que con voluntad
política hagan realidad la inclusión de estas prácticas ancestrales no solo en el
discurso, sino en la acción.
Bibliografía

  • Juegos y deportes autóctonos y tradicionales, Editorial Trillas.
  • Códice Florentino, Bernardino de Sahagún, edición facsimilar.
  • Revista Arqueología Mexicana.
  • La pelota: una herencia de México al mundo, Federación Mexicana de Fútbol.
  • Catálogo del juego de pelota mesoamericano, Ayuntamiento de Barcelona,
    Juegos Olímpicos de 1982.

Minaluaztekatl Vázquez Hernández. Médico y Licenciado en Educación Física. Su destacada carrera lo ha llevado a ser Presidente de la Asociación Mexicana de Actividad Física y Deporte para Adultos y Ancianos (AMAFDAA). Fue Director de la Escuela Superior de Educación Física (ESEF), una institución fundamental en la formación de profesionales de la educación física y el deporte. Entre sus reconocimientos, se encuentra el Premio Nacional del Deporte 2002 en la categoría de Fomento y Promoción de los Juegos Autóctonos y Tradicionales. Su labor se centra en la promoción de la actividad física y el deporte, especialmente en el adulto mayor, y el rescate de juegos ancestrales.

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