Luz por la paz

Fernando Vargas

Esencial

Por Daniel Aceves Villagrán

Por resolución unánime de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), desde el año 2013 se constituyó el Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz; a partir de ese encuentro, diversos organismos y organizaciones locales y globales han desplegado esfuerzos para visibilizar el tema del deporte como un importante agente de cambio en diversas circunstancias que atienden desde problemáticas de salud, bienestar social, educación, medio ambiente y, de manera sensible, la seguridad pública, por lo que, a la usanza de años anteriores, México se ha convertido en un referente de esta celebración al instrumentar hechos simbólicos y prácticos en beneficio de causas inherentes a las diferentes expresiones de la comunidad deportiva nacional.

En el año 2024, en conjunto con diversos aliados estratégicos, en donde destaca la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Politécnico Nacional, el Consejo Mundial de Boxeo, la Fundación Valores del Deporte por el Desarrollo y La Paz, el Consejo Mundial de Lucha Libre, la Liga Mexicana de Beisbol, el Movimiento Olímpico Mexicano, los medallistas olímpicos y paralímpicos de nuestro país, el Comité Paralímpico Mexicano, el gobierno de México y el Gobierno de la Ciudad de México, a través de la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación, junto con el Instituto del Deporte de la Ciudad de México y otras organizaciones públicas y privadas, coordinadas por la Fundación Alfredo Harp Helú para el Deporte, determinaron llevar un fuego simbólico de “Luz por la Paz” en diversos recorridos, con relevistas que portarán con todo orgullo la antorcha que significa congregar una historia basada en símbolos olímpicos y paralímpicos, y la exposición de la tarjeta blanca (#WhiteCard), que representa el poder positivo del deporte como herramienta de desarrollo y paz, así como pronunciamientos tendientes a promover y priorizar, en los tres niveles de gobierno y de las instituciones del sector privado, presupuestos dedicados al deporte y a la cultura física, y a la necesidad de que exista la afiliación de la comunidad deportiva a los servicios médicos y de seguridad social del Instituto Mexicano del Seguro Social; la prevención de enfermedades no transmisibles a través del deporte y la cultura física, mediante políticas públicas transversales que privilegian las determinantes de salud, que son las diferentes etapas de nuestra existencia y en donde pudiera ponerse énfasis a los primeros mil días de vida, desarrollo infantil y la culturización deportiva, y realizar propuestas para mitigar movimientos migratorios a través de implementar estrategias que fortalezcan la cohesión social y el sentido de pertenencia que otorga la práctica del deporte en diversas zonas de unestro hemisferio, en donde se pueden generar, mediante una inversión social, los elementos para construir organizaciones deportivas que retengan a niñas, niños y jóvenes en sus lugares de origen.

El histórico cuadrilátero de la Arena México, catedral de la lucha libre mexicana y sede del boxeo de los Juegos Olímpicos de México 1968, fue el lugar en donde, hace unas horas, se encendió el fuego simbólico que recorrerá lugares icónicos. El deporte tiene el poder de cambiar el mundo, es un derecho fundamental y una poderosa herramienta para fortalecer los lazos sociales, promover el desarrollo sostenible, la solidaridad, el respeto por todos y la cultura cívica de la paz.

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