Pausa reflexiva: Escuchar lo que vive dentro de nosotros.

admin-xtnegocio

Prof. Dr. José Pereira da Silva
Vivimos en un mundo acelerado, con un ritmo frenético y mentes aceleradas. Los
seres humanos necesitamos reconectar con nosotros mismos. Para ello, es
necesario aprender a descansar y dar un paso más: hacer pausas reflexivas.
La agitación, el movimiento continuo, la constante ocupación, a menudo generan
una falsa sensación de plenitud. Si bien las pausas y el descanso generan una
sensación de vacío para muchas personas,
permiten un encuentro con nosotros mismos, algo que para muchos resulta difícil
de gestionar. La gente tiene una percepción errónea del abandono. La sociedad
actual tiene una búsqueda desenfrenada del ocio y el entretenimiento. Debemos
prestar atención a los excesos. Cuando hay excesos, se cae en la insatisfacción
de una vida anestesiada por el entretenimiento. Para otros, una pausa es lo
opuesto a la producción.
Una pausa reflexiva es un momento de contemplación de la vida. Es hacer las
paces con la vida.
Aprender a descansar nos libera de la inmediatez del mundo actual, de los deseos
idealizados y mercantilizados. La pausa reflexiva en la vida tiene un carácter
cautivador. El descanso nos libera del ruido y contribuye al desarrollo humano. La
quietud de pensamiento y espíritu trae crecimiento. La pausa trae pensamiento
acompañado de reflexión: una pausa reflexiva. Una pausa cargada de significado.
Este descanso, esta pausa existencial, nos ayuda a escuchar lo que vive dentro
de nosotros. A veces hablamos a la vida; otras veces la vida nos habla a nosotros.
Necesitamos detenernos y escuchar. La pausa nos sitúa ante el momento
presente de nuestras vidas. Abrazar lo que existe dentro de nosotros requiere
pausa y silencio. La pausa puede ser un método para interpretar la realidad.
La pausa reflexiva permite cierto distanciamiento del conocimiento establecido e
inaugura un tiempo más lento y subjetivo que nos abre a la escucha de nuestras
vidas y de la realidad que nos rodea. Abrazando el aquí y ahora, incluso en su
indefinición.
La pausa reflexiva agudiza nuestra mirada y nos sintoniza con la realidad de la
vida. No es fácil entrar en contacto con nuestro núcleo vital. La pausa reflexiva
genera preguntas. Nos permite hacer preguntas esenciales. Como escribió João
Guimarães Rosa (1908-1967): «Viviendo, se aprende; pero lo que más se aprende
es a plantearse preguntas aún más profundas».

La pausa reflexiva busca superar el camuflaje de nuestra realidad e inculcar un
deseo de autenticidad y verdad. Busca generar autoconciencia.
Nos incita a escuchar más profundamente nuestra realidad, buscando nuevas
respuestas. Escapando de la inmediatez que puede causar vértigo, aquella que la
sociedad prioriza. La pausa reflexiva busca el sentido de la vida y cómo cada uno
habita la realidad.
Una pausa reflexiva nos presenta nuevos desafíos, pero también nos ayuda a
adquirir una nueva conciencia. Esta pausa debería llevarnos a percibir el valor de
muchas dimensiones de nuestra vida y guiarnos de vuelta a lo esencial.
Una pausa reflexiva nunca puede ser una evasión de nuestra propia realidad ni de
la del mundo que nos rodea. No es una pausa hedonista. No es una evasión. Es
mirar la vida con nuevos ojos, descubriendo el significado de lo que
aparentemente parece insignificante. Apreciando los pequeños milagros de cada
día.
Una pausa reflexiva nos da la oportunidad de reconciliarnos con nuestra historia
personal, es decir, con los aspectos difíciles de nuestra vida, con lo que no
aceptamos. Cada persona necesita reconciliarse con aquello de lo que huye.
Saber abrazar la propia historia con una nueva perspectiva y valorarla.
San Ambrosio (340-397 d. C.) dijo: «Si quieres hacerlo todo bien, de vez en
cuando deja de hacerlo».
Una pausa reflexiva produce ideas originales, no actividad frenética. ¡Pensar
requiere detenerse! ¡Una pausa reflexiva es una pausa creativa!

Prof. Dr. José Pereira da Silva

José Pereira da Silva. Sou doutor em História Social pela Universidade de São Paulo ( USP). Licenciado em História e Filosofia.  Bacharel em teologia.  Formação em Psicanálise Clínica e Teoria Psicanalítica. Psicoterapia Breve.Pós-Graduação em Antropologia Teológica,  Ciências da Religião, Psicologia da Religião, Pensamento Teológica e Religioso. Pós-Graduação em Literatura Comparada e Teoria Literária. Especialista em espiritualidade e história monásticas. Membro de várias Academias de Letras. Atual Secretário da Academia Brasileira de Hagiologia. Professor, jornalista e psicanalista.  Capelão Militar Voluntário. Membro do Panathlon Club de Taubaté (Brasil). Praticante de Artes Marciais.

Next Post

EL NUEVO ORDEN DEL MUNDIAL

Por Pedro Cuervo  Semanas convulsas con las que hemos empezado este 2026. La intervención del gobierno de Donald Trump con el objetivo de capturar y trasladar a suelo estadounidense al mandatario venezolano Nicolas maduro ha acaparado las portadas y los medios de comunicación tanto nuevos como los tradicionales. Sin duda […]