
Por Martín Velázquez MEX
Una de las capacidades humanas más importantes, desde el punto de vista de la evolución, aunque no es privativa de la humanidad, es la de cooperar.
Charles Darwin planteó la paradoja de la cooperación en la evolución en obras como “La descendencia del hombre”, señalando que la solidaridad entre individuos era clave para el éxito de grupos humanos. Peter Kropotkin, en “Mutual Aid: A Factor of Evolution” (1902), defendió que la ayuda mutua ha sido tan determinante como la competencia para la supervivencia de las especies y William D. Hamilton introdujo la idea de la selección de parentesco (kin selection) para explicar cómo el altruismo favorece la supervivencia., mientras que Martin A. Nowak (2011) describió cinco mecanismos evolutivos que sustentan la cooperación: parentesco, reciprocidad directa, reciprocidad indirecta, reputación y estructura de población.
Michael Tomasello evidenció que los humanos presentan una predisposición temprana y única a colaborar desde la infancia en comparación con otros primates. Wilson (2012) atribuyó el éxito evolutivo humano a nuestra capacidad de formar sociedades cooperativas y solidarias.
En el ámbito de la educación Dyson (2001, 2002) evidenció que la cooperación en Educación Física potencia el aprendizaje motor, la inclusión de alumnado con necesidades educativas especiales y el desarrollo de la autoestima, superando los resultados obtenidos con metodologías competitivas tradicionales.
Velázquez Callado (2014) acuñó el término Coopedagogía como un enfoque global para integrar la cooperación en Educación Física, sustentado en tres pilares: el Ambiente social cooperativo, el Juego cooperativo y el Aprendizaje cooperativo, en su última obra propone un proceso en cinco fases para transformar las clases de Educación Física:
- Confrontar ideas previas sobre competencia e individualismo
- Generar un clima cooperativo
- Introducir juegos estructurados basados en la lógica de “con otros, no contra otros”
- Implantar dinámicas de aprendizaje cooperativo con responsabilidad individual y grupal
- Fomentar la autonomía de los estudiantes para cooperar sin supervisión adulta
Y si bien, en España las actividades físicas cooperativas son aplicadas desde hace poco mas de 20 años y han ido generando un constructo metodológico reconocido, en otras partes del orbe no son tan conocidas, si bien hay que reconocer que es precisamente México el país de américa latina con mayor impacto de la Coopedagogía, principalmente por la presencia continua de Carlos Velazquez en muy diversos espacios de divulgación científica y de la educación física, cuyos productos son conferencias, talleres, y al menos 4 libros publicados en México, con la colaboración de expertos en Coopedagogía, tanto españoles como mexicanos, que atienden el tema para su divulgación.
Es importante esclarecer que ni la competencia ni la cooperación son valores en si mismas, pero su acción si puede generar valores que siempre están alineados con sus características, así, competir es actuar contra otro u otros para obtener algo que es exclusivo, es decir el logro del objetivo excluye a los demás que no logran obtenerlo; cuando uno lo consigue, ese recurso ya no está disponible para los demás, mientras que cooperar es actuar con, por o para otro u otros para el beneficio mutuo del grupo; todos ajustan sus conductas, trabajan juntos y comparten resultados. Implica un objetivo incluyente, es decir permite que todos lo alcancen porque solo así se ponen en juego los recursos de todos para obtener el objetivo.
Ambas actividades no son contrarias entre sí, son diferentes y refieren a una lógica de resolución de problemas de manera particular: cuando los objetivos son de competencia la lógica aplicable para la resolución del problema es competitiva, sin embargo, cuando el problema es cooperativo su lógica de resolución es cooperativa.
El problema es cuando solo se conoce una única lógica de resolución, entonces aplico esta única lógica de resolución a todos los problemas, es por ello que a veces no se logra resolverles, específicamente en situaciones donde se requiere que todos participen para la consecución del objetivo, al no entender la lógica necesaria para la resolución del problema, aplican la estrategia de competir entre todos.
Sea un equipo deportivo, una empresa o la familia, es imposible alcanzar las metas comunes cuando los integrantes del grupo están compitiendo entre sí, es posible que alguno logre la meta, pero los demás muy probablemente no podrán alcanzarla.
Es por ello que es muy importante comprender y vivenciar la aplicación de la lógica de la cooperación, desde la Coopedagogía, lo que permite desarrollar y aplicar en otros ámbitos, desde una perspectiva cooperativa.
Pero la actividad física en México y prácticamente en toda América latina no es del tipo cooperativo, y más bien la Educación Física en México ha estado históricamente caracterizada por actividades que podríamos considerar como del tipo competitivo, a tal punto que pareciera que forman parte intrínseca de su ADN. Desde las actividades de educación física hasta las actividades de deporte escolar.
Existe de manera indudable un acento; el énfasis en “ganar” que ha llegado a permear incluso la práctica de muchas de las acciones cotidianas, no solo en el aula, sino también en la escuela y la comunidad, lo que impacta sin duda en la percepción social del área, generando inclusive un constructo imaginario donde lo predominante son las actividades con el objetivo de vencer a otros.
Una hipercompetitividad, donde después de cada indicación viene la pregunta del docente: Vamos a ver quien gana, lo que ya genera una serie de categorías, con esas palabras estamos enseñando a los alumnos que hay dos clases en la actividad, que ganar significa ser mejor y que perder es peor, establece estatus, y pondera ciertas habilidades por encima de otras, y lo mas interesante; se construye una cultura donde solo hay actividades competitivas, lo que pondera también ciertos valores por sobre otros.
La competencia en cada clase no es propia de la educación física, es mas propia del deporte, y educación física y deporte son dos cosas diferentes, tienen objetivos diferentes y usan una lógica distinta.
Incluso dentro del deporte es insana la hipercompetitividad, a veces esta es la razón de las dificultades en las relaciones, la falta de autorregulación, estos son algunos ejemplos.
Cuando la competitividad se alza como principio rector, adoptamos un pensamiento de suma cero: para que uno gane, otro debe perder. Esa visión impone una urgencia constante por ser “el mejor”, sacrificando con frecuencia la honestidad, la solidaridad y la empatía.
La rivalidad permanente reduce el deseo de apoyarnos mutuamente pues cada quien vela solo por su propio triunfo, si “ser primero” lo justifica todo, podemos caer en prácticas poco éticas para superar al otro. La atención se centra en los propios resultados, no en las necesidades o sentimientos de los compañeros, cuando el otro es percibido como obstáculo, se normaliza el desprecio, el insulto o la burla.
Esta situación se presenta no solo en el ámbito del deporte, en la escuela se premia la nota más alta en lugar del progreso conjunto; se margina a quienes aprenden a ritmos distintos, en el deporte la presión por ganar a toda costa promueve el juego sucio y menoscaba el fair play, en el trabajo la competencia extrema fragmenta equipos, reduce la innovación colaborativa y aumenta el estrés.
En la sociedad en general la cultura del “yo primero a pesar de todo” debilita el tejido social, incrementa la desconfianza y alimenta la desigualdad.
Sin embargo, ¿es posible incorporar de manera genuina la cooperación en nuestro sistema educativo, a pesar de esa esencia competitiva que tanto caracteriza a nuestra cultura?
Creo que se han dado los primeros pasos, existen en el país arios núcleos de desarrollo de la Coopedagogía como una herramienta útil para el quehacer del educador físico en México, Puebla, Chiapas y Querétaro son estados donde la semilla de la Coopedagogía ha rendido sus frutos y aunque es muy probable que el desarrollo de ésta metodología en el país sea progresivo y a su tiempo, estoy convencido que ira creciendo, y la construcción de la educación física del país en el futuro requiere de la Coopedagogía como una herramienta necesaria para ayudar a la educación integral de los estudiantes de este siglo.
Martín F. Velázquez Ugalde

Licenciado en Educación Física, con maestrías en Docencia de la Educación Física y Filosofía. Docente universitario desde 1999 en la UAQ, ha sido referente en el impulso de la cultura física en comunidades indígenas como coordinador de Educación Física en USEBEQ. Especialista en baloncesto y educación intercultural, ha sido ponente internacional, autor y miembro de comités científicos. Destaca su labor en la acreditación internacional de la LEFyCD-UAQ y como coordinador de la Red de Ética y Valores del Foro Mercosur. Recibió el premio Guyo Samber por su aporte al deporte con inclusión social.
