Cuidado socioemocional de deportistas y alumnos en instituciones educativas y su vínculo con el Fair Play

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Por Geoffrey Recoder MEX

El cuidado socioemocional de niñas, niños y adolescentes que practican deporte escolar exige entrenadores capaces de promover climas de confianza, pertenencia y justicia. Lejos de ser un añadido “blando”, las competencias socioemocionales se relacionan con menos conductas de riesgo, mejor convivencia y aprendizajes académicos superiores. Un metaanálisis de 213 programas de aprendizaje socioemocional (SEL) con 270,034 estudiantes mostró mejoras significativas en habilidades socioemocionales, conductas y actitudes, además de un incremento de 11 puntos percentiles en desempeño académico cuando las intervenciones son implementadas por personal docente de la propia escuela (Durlak et al., 2011).

En México, la convivencia escolar sigue siendo un reto que exige abordar el componente emocional desde el deporte y la educación física. Los resultados de PISA 2022 reportan que 19% de las alumnas y 17% de los alumnos mexicanos dijeron ser víctimas de acoso “al menos algunas veces al mes”, porcentajes cercanos al promedio de la OCDE (OECD, 2023). Estos datos, aun con leves descensos respecto de 2018, confirman que uno de cada cinco estudiantes sufre bullying recurrente; el problema persiste y afecta la seguridad psicológica para el aprendizaje y la práctica deportiva. En secundaria, la autoridad educativa mexicana (Mejoredu) encuestó a 64,173 estudiantes y subrayó la prioridad de atender el acoso escolar con acciones sistémicas de prevención y protocolos de actuación (Mejoredu, 2024). La SEP, por su parte, difundió en 2023 manuales y lineamientos nacionales para erradicar el acoso escolar, útiles para orientar la intervención de entrenadores y directivos (SEP, 2023).

Desde la perspectiva del deporte escolar, la calidad de la relación entrenador–deportista es un determinante de bienestar psicológico. Evidencia reciente muestra que la relación con el entrenador, mediada por el apoyo recibido, explica hasta 14% de la varianza del bienestar psicológico y 39% de la autoconfianza en deportistas jóvenes; además, el apoyo del entrenador media efectos positivos sobre ambas variables (Coussens et al., 2024). Estos hallazgos confirman que estilos de liderazgo con apoyo emocional, retroalimentación competente y expectativas claras no solo mejoran el rendimiento, sino que protegen la salud mental.

El vínculo con el Fair Play es directo: cuidar la dimensión socioemocional facilita la internalización de normas morales, el respeto a reglas y personas, y la regulación de la frustración. En adolescentes, mayor comprensión del Fair Play se asocia con niveles superiores de conductas prosociales (obedecer al árbitro, respetar rivales) y con una visión del Fair Play que trasciende el juego hacia la vida cotidiana (31% lo entiende de manera amplia versus 69% que lo restringe al deporte) (Ludwiczak & Bronikowska, 2022). Asimismo, programas pedagógicos específicos (p. ej., “Delfos”) mejoran conductas apropiadas al ganar o perder y elevan habilidades sociales en primaria (Gil-Madrona et al., 2019).

A partir de esta evidencia, las responsabilidades profesionales de los entrenadores en educación básica y media superior incluyen: (1) planificar sesiones que integren objetivos socioemocionales (autocontrol, empatía, comunicación asertiva) junto con los técnicos; (2) establecer climas de tarea y normas explícitas de respeto (antes, durante y después del juego); (3) ofrecer apoyo emocional y canales de derivación cuando se detecten signos de ansiedad, depresión o victimización; y (4) coordinarse con equipos escolares para activar protocolos de prevención y respuesta al acoso. Tales acciones son coherentes con los lineamientos nacionales y con la obligación de las escuelas de garantizar entornos seguros.

En suma, el cuidado socioemocional no es accesorio: es la infraestructura invisible del aprendizaje motor, la convivencia y el rendimiento. Integrarlo sistemáticamente en la práctica del entrenamiento escolar fortalece la salud mental, reduce la violencia entre pares y consolida el Fair Play como principio educativo y ciudadano.

Referencias

EL DEPORTE NO DESCANSA

Alfonso Geoffrey Recoder Renteral

Especialista en Gestión, Dirección y Administración en Cultura Física y Deporte. Doctor Honoris Causa. Posdoctorando en Derecho. Doctor en Ciencias de la Educación. Doctorante en Administración y Política Pública. Maestro en Gestión de Entidades Deportivas. Maestro en Administración. Maestro en Ciencias de la Educación con especialización en Gestión de Estudios Superiores. Maestrante en Periodismo y Comunicación Deportiva. Maestrante en Metodología del Entrenamiento Deportivo. Maestrante en Ciencias del Deporte. Licenciado en Educación Física. Licenciado en Derecho.  Cursó el Seminario Sports Visitor Program: Enhancing the Paralympic Movement, United States Olympic & Paralympic Committee, Colorado Springs, USA. Cursó el Seminario Técnico–Metodológico para Directivos del Deporte de Alto Rendimiento en la Universidad de la Cultura Física y Deporte “Manuel Fajardo”, Cuba. Cursó el Seminario en Gestión de Entidades Deportivas en la Escuela Universitaria del Real Madrid, España. Cursó el Diplomado en Alta Dirección en el Deporte, por la Confederación Deportiva Mexicana.

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