EL VALOR DEL EJERCICIO MÁS ALLÁ DE LA COMPOSICIÓN CORPORAL

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Por Carlos Adolfo Murga ARG
    En las sociedades actuales, la actividad física, el ejercicio y el entrenamiento en general suelen valorarse casi exclusivamente por las adaptaciones que el mismo produce en relación a la composición corporal, especialmente y con mayor importancia por la reducción del tejido adiposo. Justamente a partir de este enfoque, es que intentaré transmitir la importancia de valorar el impacto del Entrenamiento en todo el organismo y sus sistemas, evitando limitar sus beneficios solo a un aspect estético, dejando en segundo plano una amplia gama de beneficios que el ejercicio ofrece y que son igual o más importantes para la salud.
    El fin del entrenamiento no es solo transformar lo visible, sino que el mismo genera multiples adaptaciones orgánico funcionales, por mencionar algunos podemos afirmar que fortalece el sistema cardiovascular, mejora la función respiratoria y regula factores metabólicos clave como la glucosa y los lípidos. Estudios publicados en el *Journal of the American Heart Association* (Pattyn et al., 2013) muestran que el ejercicio regular incrementa la capacidad aeróbica y la sensibilidad a la insulina, protegiendonos contra enfermedades cardiometabólicas.
    Si hablamos de adaptaciones Neuromusculares, la evidencia es clara: el entrenamiento de fuerza no solo aumenta el tejido muscular, sino que preserva la densidad ósea y previene la pérdida de tejido asociada al envejecimiento (Phillips & Winett, 2010). Esto significa más fuerza funcional, más autonomía y mejor calidad de vida, retrasando procesos naturales propios del envejecimiento como laSarcopenia.
    Nuestro cerebro también obtiene multiples beneficios a partir del Entrenamiento, evidenciados a partir de investigaciones recientes (Wang et al., 2023; Stillman et al., 2020)  en la cual confirman que el ejercicio potencia la capacidad de la memoria, estimula la atención y agiliza la toma de decisiones, favoreciendo la plasticidad cerebral y la oxigenación neuronal; procesos que se generan justamente a partir del ejercicio físico moderado, sistemático y planificado. En adultos mayores entrenar incluso actividades como yoga o tai chi ayudan a mantener la función cognitiva similar a la de una persona más jóven, al mismo tiempo que el ejercicio aeróbico estimula las funciones ejecutivas y el aprendizaje.
    En el terreno emocional, los beneficios son igualmente potentes, pero lo más destacable es que en este campo los efectos se perciben de forma inmediata, a diferencia de muchas adaptaciones que requieren un tiempo mayor para poder ser percibidas. Una revisión sistemática (Zhang et al., 2023) demostró que el ejercicio físico reduce significativamente los síntomas depresivos en niños y adolescentes, mientras que en adultos se asocia con una mejora del estado de ánimo, la autoestima y la resiliencia (Schuch et al., 2016), todo esto se debe a la gran producción de las famosas hormonas de “La Felicidad”, las cuales están intimamente ligadas con actividades que no requieren de gran volúmen e intensidad, pero si de movimiento conciente.
    El impacto hormonal es sumamente importante y tampoco puede ser ignorado,  el ejercicio regula la liberación de cortisol, mejora la respuesta al estrés y estimula factores como el BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro), vital para la salud cerebral y el bienestar emocional (Hillman et al., 2008), de igual manera que estimula la producción de hormonas anabólicas que permiten una mayor sintesis de proteína, lo que redunda en un aumento del tejido muscular, por consiguiente un mayor gasto metabólico basal.
    En conclusión, reducir el valor del ejercicio solo a la pérdida de grasa corporal es un error que limita nuestra comprensión y valoración de su verdadero potencial,  el movimiento humano es medicina integral: fortalece el corazón, mejora el metabolismo, protege el cerebro, eleva el ánimo y potencia la resiliencia. Lo que no se ve en el espejo, muchas veces es más importante que lo que sí se ve. 

     Que una persona luego de haber entrenado de forma constante, progresiva y sistemática, y pueda realizar una sesión de entrenamiento registrando una frecuencia cardíaca y una ventilación menor, es algo que tiene mayor valor e impacto en su salud que haber perdido medio kilo de tejido adiposo

    Es hora de cambiar el paradigma y socializar todo lo que el entrenamiento nos aporta, debemos enseñar a valorar el ejercicio no solo por lo que quita, sino por todo lo que nos da, lo cual es inmensamente más importante y valorable.

Carlos Adolfo Murga. Profesor Universitario de Educación Física, Especialista en Deporte y Actividad Física para la Salud, Magister en Entrenamiento y Nutrición.

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