Por Aldo Tekuan MEX
El conocimiento antiguo continúa siendo un enigmático saber que a través del tiempo se ha buscado mantener; este vínculo estrecho con los antepasados ha sido sinónimo de constante búsqueda por algunos; sin embargo, los vestigios preservados a través del tiempo son pocos, y con el pasar de los ciclos y a pesar de su invaluable valor se han ido desvaneciendo por la fragilidad de su material; por fortuna, nuestros abuelos también buscaron preservar la información en materiales mucho más duraderos, y han dejado labrado en piedra insignias, formas y figuras mismos que gracias a la naturaleza del material hoy podemos apreciar.
El gran saber qué se oculta tras la figura del guerrero jaguar, también tiene una firme historia, una raíz tan sólida como una roca.
En el territorio de Guerrero lugar ancestral por excelencia de la figura del guerrero jaguar, se halla una cueva, la cueva de Oxtotitlán, un sitio arqueológico cuyos simbolismos impresos en todas partes, muestran el pasado de los guerreros que yacían en ese sitio para trabajar cada elemento que como seres humanos es necesario encarar, si se desea conseguir ser no solo un guerrero, sino un ser humano formidable e impecable en todos sus valores, desde el habla hasta la acción.
El guerrero jaguar como todos los guerreros de la élite de la cultura mexica librábran batallas consigo mismos, enfrentando toda clase de conflictos desde los débiles pensamientos, hasta aquellos impulsos y sentimientos que de no saber manejar podrían generar un desequilibrio en su pensar, en su actuar y en su vida. Encarar esta parte tan sútil y humana los convertía en seres humanos tan nobles y a la vez tan valientes y fuertes, que cada día se fortalecían porque su pensar ya había trascendido todo aquello que ofusca la mente y la capacidad humana, abriendo paso a un único potencial, a una única fuerza que se dirige propulsada por la voluntad apartando el ego y convirtiéndola en un camino del saber, en un camino único y certero donde no hay nada más que impulsar la fuerza y el potencial humano en toda su capacidad, en todo su esplendor. Y esto era sólo el principio de ser un verdadero guerrero, hombres y mujeres que se enfrentaban en combate con otros, una vez que habían acaecido en sus propias batallas y habían despertado en su interior el propio espíritu.
Lugares como la cueva de Oxtotitlán son sitios considerados sagrados porque estas batallas internas se llevan a cabo allí… en el silencio de las montañas y en lo alto de las cumbres, allí donde poco o nada se escucha del enfrentamiento interno, allí donde no hay nada más que tu propio pensar… allí donde se erigían grandemente como las estrellas en el cielo al final del enfrentamiento, por esos su pensar y ellos mismos eran como estrellas, justo como las manchas del jaguar; así es el camino de un guerrero jaguar así eran sus enfrentamientos antes de entrar en batallas con otros combatientes, guerreros que no solo entrenan la fuerza física sino también la espiritual y la mental…

Fotografía que muestra el rostro de un jaguar dentro de la cueva de Oxytotitlán, en el estado de Guerrero.
Aldo Daniel Corrales Hernández. Licenciado en Teatro con especialidad en dirección. Reconocimiento por la colaboración como consejero técnico en la Escuela de Teatro Danza y Música de la UAEM en 2015. Artista marcial certificado en el campo de Kung Fu Shaolin, Kick Boxing y acondicionamiento físico. Placa de reconocimiento por apoyo al deporte en el estado de Morelos por parte de la escuela de artes marciales Evolución en 2021. Danzante y Guerrero de tradición certificado por el grupo Ocho Venado A. C. de Tilantongo, Oaxaca en 2025. Peleador ritual reconocido en la Pelea de Tigres de Zitlala, Guerrero desde 2019. Promotor y difusor de la cultura y el deporte en diversos festivales en Morelos mostrando exhibiciones del Guerrero Jaguar. Investigador en el proyecto escénico-deportivo “Combate del Guerrero Jaguar”.

