Por Dr. Minaluaztekatl Váz
Es un deportista de alto rendimiento que practica la lucha grecorromana, originario del país hermano de Cuba. Coincidentemente, mi vecino —quien tiene una relación directa con Armando Polo Vázquez, trabajador de la embajada de Cuba— me comentó que Mijaín vendría a México. La noticia me llamó mucho la atención y le dije que conocía su trayectoria, que había conseguido la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París. Por cierto, el día de su última lucha, cuando ganó dicha medalla, se retiró con un gesto hermoso: cargó a su entrenador en lo alto y lo lanzó al tatami (así se llama el colchón donde luchan).
Me emocioné mucho ante la posibilidad de conocerlo, y más aún porque mi vecino y amigo Luis Contreras me comentó que podría invitarme a platicar con él. Estuve pendiente, y el pasado martes me habló para decirme que debía estar listo el viernes 10 de octubre. Ese día, lluvioso, con una sombrilla pasé a buscarlo a su taller —un autolavado ubicado en la Colonia 24 de Abril—. Le grité desde afuera y, al entrar a su oficina, me dijo que en un rato pasaría a saludarlo, acompañado de Armando Polo, representante de la embajada de Cuba en México. La emoción me invadía. Cada vez que se acercaba un coche al taller, Luis pedía a los jóvenes que se asomaran para ver si ya habían llegado. Hubo dos falsos avisos, pero al tercero fue la vencida.
A las cuatro de la tarde llegó al taller de mi amigo y vecino el gran atleta de lucha grecorromana Mijaín López. Luis me lo presentó; se sentó en el escritorio y le comentó que yo lo admiraba y que había seguido su trayectoria deportiva, especialmente en los Juegos Olímpicos. Me presentó como el doctor Mina, y al saludarlo le expresé la gran emoción que sentía al conocer a un deportista fuera de serie. Le mencioné que había leído sobre su carrera y que había ganado cinco medallas de oro en los últimos cinco Juegos Olímpicos. Él, sonriendo, me explicó su famosa “regla de los cinco”: había conquistado cinco medallas de oro en Juegos Panamericanos, cinco en Campeonatos Mundiales y cinco en Juegos Olímpicos. Realmente asombroso —diría yo, hasta poético— escuchar de su propia voz esa regla.
Seguimos conversando y le pregunté sobre los grandes boxeadores cubanos de peso completo, como Teófilo Stevenson y Félix Savón, también multimedallistas olímpicos. Me comentó que desde niño los había admirado profundamente. En ese momento, la esposa de Luis Contreras ofreció tacos de carne asada y de chorizo a Mijaín, quien los aceptó con agrado y los acompañó con pico de gallo. Sin embargo, separó los condimentos verdes, pues no está acostumbrado al picante mexicano. Observé que disfrutó mucho la comida, sobre todo los tacos de chorizo, que repitió varias veces.
Mientras compartíamos los alimentos, la charla continuó. Hablamos de la comida mexicana y de su gusto por ella. Yo deseaba una foto con el pentamedallista olímpico, así que Luis nos tomó una dentro de la oficina y otra en el patio del taller, donde lavan los autos. Fue un momento muy emotivo. Lo tomé del hombro para la foto: más alto que yo —aproximadamente 1.90 metros—, comentó que pesaba entre 140 y 145 kilos. De carácter afable, también me contó que actualmente funge como embajador de la Federación Internacional de Lucha, promoviendo este deporte en distintos países del mundo. Después de su retiro de la lucha grecorromana, se ha convertido en un auténtico embajador del deporte, llevando inspiración y ejemplo a niñas, niños y jóvenes.
Tuve que retirarme por un compromiso, pero lo hice con la emoción de haber conocido a una figura paradigmática del deporte mundial. Subí las fotos a mis redes sociales y comenté que ya pertenecía al Olimpo de los Dioses. Alguien me respondió que no era un dios, sino un gran deportista; sin embargo, pienso que, en sentido metafórico, pocos atletas se acercan a la magnitud de este gigante de la República hermana de Cuba.
Hasta ahí mi comentario.
Él es Mijaín López: el más grande atleta de lucha grecorromana de todos los tiempos.
Atentamente,
Dr. Minaluaztekatl Vázquez Hernández, Médico y Licenciado en Educación Física. Su destacada carrera lo ha llevado a ser Presidente de la Asociación Mexicana de Actividad Física y Deporte para Adultos y Ancianos (AMAFDAA). Fue Director de la Escuela Superior de Educación Física (ESEF), una institución fundamental en la formación de profesionales de la educación física y el deporte. Entre sus reconocimientos, se encuentra el Premio Nacional del Deporte 2002 en la categoría de Fomento y Promoción de los Juegos Autóctonos y Tradicionales. Su labor se centra en la promoción de la actividad física y el deporte, especialmente en el adulto mayor, y el rescate de juegos ancestrales.

