El deporte universitario: el reto de evolucionar y cambiar vidas

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Por César Pólit Ycaza

La concepción tradicional de la Universidad como institución consagrada a la investigación y a la enseñanza de una élite intelectual cambió décadas atrás, al influjo de las transformaciones sociales, científicas y tecnológicas que se produjeron con el devenir del tiempo. La actual está orientada a la transmisión del saber desde todas las variantes del conocimiento, del pensamiento crítico y de la evidencia científica, a fin de contribuir a la formación integral de sus estudiantes, desde su mayor vinculación con la sociedad. 

El deporte es un factor educativo relevante que debe ser favorecido y potenciado por las universidades, pues contiene componentes esenciales del proceso formativo de la Educación Superior. Y es que la salud, el bienestar y las experiencias que sus estudiantes obtienen a través de él les ayudan a convertirse en miembros de la sociedad global. Las universidades deben, por tanto, promover la práctica del deporte de sus estudiantes en un entorno adecuado y seguro, que se complemente con los aspectos académicos.   

Al hablar de universidades debemos advertir que entre ellas existen múltiples diferencias en torno a su prestigio y calidad académica, objetivos institucionales y modelos de gestión, mallas curriculares, qualificación de sus docentes, métodos y medios de investigación, solvencia económica y la de sus contribuyentes, tamaño y funcionalidad de sus campus, así como a su nivel de vinculación con la comunidad y el fomento deportivo. La valoración de tales aspectos y su trayectoria determinan su calidad, prestigio e importancia, dentro y fuera del ámbito nacional.   

Al igual que la presencia de reputados profesores, en especial la de ganadores del Premio Nóbel, aporta prestigio a una universidad, la de deportistas consagrados lo hace también. La rivalidad existente entre universidades demanda éxitos deportivos, propiciando que los triunfos de sus estudiantes se conviertan en un factor decisivo para incrementar su prestigio, para posicionarse como la mejor en un deporte o en varios. Sí, el deporte es muy importante para ellas.

Para hacerlo posible cuentan con programas de becas para atraer a los mejores atletas, sin importar su nacionalidad. Las que de más recursos disponen, en su mayoría provenientes del Estado o de fundaciones, son las que pueden becar a muchos más de los mejores deportistas. El prestigio que acredite una universidad incide en la decisión de estos de optar por una beca en ella, aunque también tendrá incidencia importante el monto de la misma.

Los países con mayor desarrollo y Educación Superior de calidad tienen las universidades de mayor prestigio y solvencia económica, incluso favorecidas por las aportaciones estatales como en el caso de los Estados Unidos. Ello les permite congregar a los mejores deportistas y entrenadores. Pese a su asimetría con estas, no podemos soslayar el prestigio e importancia de varias universidades latinoamericanas que acreditan un gran reconocimiento nacional e internacional. 

La primera en establecerse en el Nuevo Mundo fue la de Santo Domingo (República Dominicana), en 1538. A ella le siguieron la Universidad Nacional de San Marcos (Perú) y la Pontificia Universidad de México, fundadas ambas en 1551. Esta última se fundó después de la conquista de ese país por los colonos españoles. Y recién en 1636, se funda la primera universidad de los Estados Unidos, la de Harvard, considerada entre las cinco más prestigiosas del mundo. 

Tres siglos después se fundaron otras sudamericanas, pero esta vez de naturaleza estatal y laica: la Universidad de Cartagena en Colombia (1824), la Universidad de Buenos Aires (1826), la Universidad Central de Venezuela (1827), la Universidad Central del Ecuador (1827), la Universidad de Cochabamba en Bolivia (1832), la Universidad de Uruguay (1833) y la Universidad de Chile (1847). Las brasileñas se fundaron décadas después, gozando varias de ellas de un gran prestigio académico y deportivo. 

Las universidades latinoamericanas han podido cumplir un rol trascendental en el fomento del deporte, sin descuidar su calidad académica, pero su gran limitante ha sido siempre los escasos recursos que reciben del Estado para financiar sus actividades. Esa triste realidad se evidencia en la calidad y cantidad de sus deportistas, entrenadores y escenarios deportivos, así como en sus escasas intervenciones en las competiciones nacionales e internacionales, o en la poca participación de sus estudiantes en sus actividades deportivas. 

Sea cual sea su visión y cultura deportiva, todos los países deben privilegiar la formación integral de los estudiantes universitarios y proporcionarles el apoyo que requieren para realizar una práctica deportiva segura que respete su integridad y el Juego Limpio. Para coadyuvar al fomento del deporte en las universidades y posibilitar una adecuada sinergia público-privada, en cada país existe una Federación Nacional del Deporte Universitario, afiliada a la Federación Deportiva Universitaria Internacional (FISU).

Inicios del deporte universitario

El surgimiento del deporte universitario se produjo en los Estados Unidos en 1905 y posteriormente se extendió a Europa. Después de la Primera Guerra Mundial y tras la reanudación de los intercambios deportivos a nivel mundial, los estudiantes pudieron competir entre ellos en los eventos internacionales organizados a principios de la década de 1920. Fue el francés Jean Petitjean, ingeniero químico y líder deportivo universitario, quien impulsó los primeros Juegos Mundiales Universitarios en 1923, en París. 

En 1919 ya se había fundado la Confederación Internacional de Estudiantes, que tuvo a su cargo la organización de las ediciones de los Juegos de Verano e Invierno entre 1924 y 1939. Estas competiciones que se realizaban cada dos años, se llevaron a cabo en varias ciudades de Europa, hasta que el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial forzó su suspensión. 

La Federación Deportiva Universitaria Internacional (FISU)

La entidad rectora del deporte universitario a nivel mundial es la FISU. Fue fundada en el año 1949 y cuenta con 167 federaciones deportivas universitarias nacionales afiliadas. Constituye la puerta de entrada a 60 deportes para más de 180 millones de estudiantes universitarios de muchas partes del mundo. Su accionar está alineado con la Estrategia Global FISU 2027. Entre 1949 y 2011 estuvo radicada en Bruselas, pero desde 2011 tiene su sede en Lausana (Suiza).

Desde el 2016, el 20 de septiembre se conmemora el Día Internacional del Deporte Universitario, proclamado oficialmente por la UNESCO. Acorde con su visión institucional, la FISU visualiza “un mundo donde los líderes de la sociedad se ven influenciados positivamente por su experiencia deportiva universitaria”. Y asume como misión el impulsar la unidad, la innovación y una visión de futuro para la competición universitaria a nivel mundial. 

Otra de sus obligaciones es organizar sus eventos cada dos años. Actualmente son dos Universiadas (verano e invierno) y 34 Campeonatos Mundiales Universitarios, según su web institucional. Los XXXII Juegos Mundiales Universitarios de Verano, conocidos como Universiadas, se disputaron del 16 al 27 de julio de 2025 en cinco ciudades alemanas. Los ya consolidados FISU America Games volverán a Lima en 2026.

Asimismo, la FISU organiza conferencias, foros y seminarios para promover el deporte como componente del sistema educativo. Semanas atrás, en la Universidad San Ignacio de Loyola de Lima, se celebraron dos encuentros históricos: la Asamblea General y el 5º Diálogo Estratégico FISU–FISU América, organizados por esa Universidad y la Federación Peruana del Deporte Universitario. El deporte universitario hizo escuchar su voz. 

En aquella ocasión, la ciudad de Lima congregó líderes, académicos y representantes del deporte universitario de todo el continente americano, y delegados de 17 países y de FISU América y FISU. Dicho cónclave revitalizó a la FISU y contribuyó a fijar nuevos derroteros para el deporte universitario y sus competiciones.  

El modelo exitoso de los Estados Unidos

Estados Unidos lidera a nivel mundial el fomento y desarrollo del deporte universitario con más de 1800 universidades que combinan la excelencia académica con la actividad deportiva, dentro de un sistema que ofrece gran cantidad de becas deportivas y académicas para estudiantes de ese país y extranjeros.  Y es exitoso, porque de las universidades proviene casi el 75% de los atletas estadounidenses que compiten en los Juegos Olímpicos de Verano, y porque cuenta con una enorme financiación gubernamental.

La ley de ese país permite dicha financiación a las universidades y sus programas deportivos. El último acuerdo presupuestario alcanzado en la Cámara de Representantes fue de 2.800 millones de dólares, que esta vez les permitirá a las universidades compartir ingresos con los atletas. La mayor parte se destinará a deportes generadores de ingresos, como el fútbol y el baloncesto, dejando a las disciplinas olímpicas, a menudo poco rentables pero vitales para el medallero de ese país, expuestas a tensiones financieras.

Al referirnos a las universidades reconocidas por su excelencia académica y antigüedad, incluso por su fomento del deporte, debemos destacar a la Universidad de Harvard (fundada en 1636), el College of William and Mary (fundado en 1693), el St. John’s College (fundado en 1696), la Universidad de Yale (fundada en 1701) y la de Princeton (fundada en 1746). 

  • Igualmente, la prestigiosa University of Southern California (USC), reconocida por su legado olímpico, al haber producido más atletas olímpicos y medallistas que cualquier otra universidad de los Estados Unidos. También, la University of California, Los Ángeles (UCLA), famosa por sus numerosos programas deportivos exitosos y su participación en la élite de la División I de la NCAA, la que congrega a las más grandes y más competitivas en deportes. Universidades como Texas Christian, Tulane, Wake Forest y Duke son, a su vez, conocidas por ofrecer becas deportivas de alto valor. 
  • Otra de las más reputadas universidades es la Stanford University, fundada en 1885, reconocida por su elevado prestigio académico y deportivo, y por sus programas de deportes muy competitivos. Lo dicho fue corroborado por sus estudiantes ganadores de 39 medallas para su país, durante los Juegos Olímpicos de París 2024. La cantidad alcanzada habría situado a esta universidad en el undécimo puesto del medallero general, por delante de muchos países.
  • Otras que merecen ser mencionadas son la Duke University, que destaca en baloncesto y mantiene un alto perfil académico y deportivo, seguida de la University of Alabama, conocida por su excelencia en fútbol americano. Además, la University of Texas en Austin, notable por su rica historia de éxitos deportivos y sus impresionantes instalaciones, y la University of Florida con sus programas deportivos muy reconocidos y sus instalaciones de primer nivel. 
  • Capítulo especial constituye la Ivy League, que la integran las universidades de mayor prestigio, tales como Harvard, Yale, Princeton, Columbia, entre otras. La Ivy League es sinónimo de prestigio académico y fue pionera en la organización de ligas deportivas universitarias. Si bien su enfoque principal es académico, ellas cuentan con programas deportivos sólidos y de alto nivel, y algunas, como Harvard y Princeton, se encuentran permanentemente entre las mejores. 
  • Todas las universidades nombradas y otras más, así como el enorme financiamiento que el deporte universitario recibe del Estado, soportan el éxito del modelo estadounidense y lo convierten en un referente mundial. Los recursos aportados no sólo han beneficiado a las universidades sino, fundamentalmente, al deporte de los Estados Unidos, cuando aproximadamente el 75% de las medallas olímpicas alcanzadas en los Juegos de París 2024 fueron ganadas por estudiantes universitarios. 
  • Después del modelo estadounidense podemos mencionar el europeo, que también destina ingentes recursos para programas de becas deportivas y el fomento del deporte universitario. En Asia destaca lo que realizan China, Japón y Corea, aunque en el caso de China su éxito está estrechamente relacionado con su gran financiamiento por el Estado, en el marco de sus políticas públicas sectoriales. Australia y Nueva Zelanda promueven de manera relevante el deporte universitario y destinan gran cantidad de recursos para su financiamiento. En América Latina el apoyo estatal es marginal, por lo que se depende en más de lo que sus universidades realicen por sus propios medios.
  • Indiscutiblemente, el éxito del modelo estadounidense influye mucho para que todo estudiante, de cualquier parte del mundo, opte por beneficiarse de una beca en alguna de las universidades de ese país. A ese factor determinante se suma también el hecho de que los Estados Unidos es el epicentro del deporte espectáculo del mundo y la cumbre del profesionalismo.
  • Deportes que se practican

Los deportes practicados en las universidades de los Estados Unidos son el béisbol, baloncesto, bolos, atletismo, hockey sobre césped femenino, fútbol americano, golf, hockey sobre hielo, rifle, lacrosse, remo, futbol, softbol, natación, tenis, vóleibol, waterpolo y lucha libre. El año lectivo se divide en Fall y Spring. Fall es el primer semestre del año lectivo y va de fines de agosto a mediados de diciembre (varía dependiendo de la universidad). Spring es el segundo semestre y va de enero a mayo. 

Muchos de los deportes compiten durante el primer semestre: hockey sobre césped femenino, fútbol americano, fútbol, lucha libre, vóleibol femenino, baloncesto, hockey sobre hielo, rifle, natación y atletismo. Mientras que, durante el segundo semestre del año lectivo, se realizan las competiciones de béisbol, lacrosse, softbol, vóleibol masculino, golf, remo, waterpolo, tenis.

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Organismos que impulsan el deporte universitario en Estados Unidos

Los organismos que se encargan del desarrollo del deporte universitario son la NCAA (National Collegiate Athletic Association), NAIA (National Association of Intercolliate Athletics) y NJCAA (National Junior Collegiate Athletic Association). En el caso de la NCAA, la integran las siguientes tres divisiones:

División I: Son generalmente las universidades más grandes que tienen mayor cantidad de deportes y pueden ofrecer la mayor cantidad de becas. Estas universidades ofrecen becas universitarias y deportivas y son, en la mayoría de los casos, las más competitivas en la parte deportiva.

División II: Son universidades un poco más pequeñas y con menos cantidad de deportes. Sin embargo, ellas también ofrecen becas deportivas y académicas. El deporte es muy competitivo dado que suelen competir con las de la División I.

División III: Son universidades que se enfocan más en la parte académica, que no ofrecen becas deportivas sino solamente académicas.

La NAIA es un organismo que ofrece becas deportivas y académicas. A diferencia de la NCAA, es más flexible a la hora de aceptar alumnos para que compitan por sus universidades. Muchos atletas, que compitieron profesionalmente o deciden comenzar la universidad 2-3 años luego de haber terminado su educación colegial y no son aceptados por la NCAA, tienen la opción de jugar en la NAIA a un altísimo nivel deportivo.

La NJCAA es un organismo enfocado específicamente en universidades con carreras de dos años, donde los estudiantes reciben un título terciario (Associate degree). Ella es una buena opción para aquellos atletas que no rinden los exámenes o no tienen la solvencia económica para jugar en la NCAA o NAIA. Si bien son universidades más pequeñas que las NCAA y NAIA, no obstante ofrecen becas para los atletas. La mayoría de los estudiantes, una vez terminado los dos años en la NJCAA, se transfieren a una universidad de 4 años para terminar los 2 años restantes de carrera.

Todos los organismos mencionados han cumplido, durante mucho tiempo, una gran labor en apoyo al deporte universitario de ese país, prueba de ello es el modelo exitoso que Estados Unidos exhibe a nivel mundial y que fundamenta su supremacía deportiva. 

Conclusión 

Poniendo el foco en América Latina, debemos decir que es mucho lo que resta por hacerse en beneficio del deporte universitario, pero ello va a depender en gran parte de la voluntad política de sus gobernantes y de la manera que las universidades gestionen el deporte. Se requieren, pues, políticas públicas que favorezcan su desarrollo, el otorgamiento de becas y la financiación de las competiciones deportivas universitarias. 

Países como Argentina, Brasil y México, por el tamaño de sus economías, universidades y tradición deportiva, destacan por su apoyo al deporte universitario y la calidad de sus escenarios. Colombia y Chile le siguen en orden de importancia, debiendo relievar en este país la espectacular y moderna infraestructura del Club de la Universidad Católica. En Colombia van muy de la mano el deporte y las universidades. El resto de países tiene un desarrollo intermitente y casi parejo, atribuible a las mismas limitaciones económicas que los afectan.

El deporte universitario requiere evolucionar y volverse una prioridad en todos los países, a fin de poder seguir transformando vidas y evitar que las universidades, como tantas en Ecuador, se conviertan en el cementerio de los deportistas.

César Pólit Ycaza ECU. Destacado especialista ecuatoriano en deporte, licenciado en Ciencias Sociales y Políticas, con una amplia trayectoria en gestión y política deportiva. Ha sido presidente de la Federación Ecuatoriana de Voleibol, secretario nacional del Deporte, directivo del Comité Olímpico Ecuatoriano y secretario de la Federación Ecuatoriana de Tenis. Fue director de la Comisión de Eventos de la Confederación Sudamericana de Voleibol y presidente del Panathlon Club Guayaquil. Es autor del libro Estado y Deporte. Amigos y enemigos íntimos y ha participado activamente en la elaboración de leyes deportivas, promoviendo la ética, la transparencia y el desarrollo institucional.

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