El ying y el yang como fundamento de las Artes marciales del Dragón Amarillo

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Por Dte. Hilder Molina Vivas

“El Yin y el Yang son la vía del Cielo y la Tierra, los grandes esquemas de todas las cosas, los padres del cambio, el origen y el principio del nacimiento y la destrucción, el palacio de los dioses” (Suwen).

De acuerdo con Jiménez (2007) en su texto Teorías del Yin y Yang: una revisión, cita a Needham (1986), el compilador de la monumental obra Ciencia y Civilización China, quien afirma que existe poca información sobre el origen de la teoría de Yin-Yang, ya que ni siquiera se menciona en los fragmentos encontrados del Tsou Yen, un texto asociado a la Escuela del Yin-Yang, a la que tradicionalmente se le ha atribuido esta teoría (Jiménez, 2007).

La doctrina del taoísmo nace a partir del Emperador Amarillo, quien vivió unos 3000 años a.C. El taoísmo clásico empezó con Lao Tse en el año 600 a.C.; esta doctrina es la filosofía del arte de vivir y de las relaciones, trata sobre la naturaleza y el lugar que el ser humano ocupa dentro de ella, buscando ante todo alcanzar la espontaneidad, el equilibrio y la armonía entre el Yin y el Yang.

El Yin y el Yang es definido por diferentes autores como Granet (1954), Lavier (1974), Kagotani (1988), Bosarello (1989), Lumberg (1996) y Collins (1997) de muchas maneras: fuerzas, energías, poderes, polos… En ese sentido, lo importante es saber que conforman una dualidad o fuerzas gemelas como dos mitades de un todo, en las que ninguna de ellas puede existir sin la otra, ya que mantienen una relación de mutua interdependencia.

La filosofía del Yin y el Yang, al igual que el taoísmo, es base del confucionismo.

En el contexto de las artes marciales chinas, el Yin y el Yang no son únicamente principios filosóficos abstractos, sino que se traducen en patrones concretos de movimiento, estrategia y entrenamiento. En disciplinas como el Taijiquan (Tai Chi Chuan) y el Kung Fu de las cinco familias, el Yin se asocia con la suavidad, la receptividad, la flexibilidad y la adaptabilidad, mientras que el Yang se vincula con la fuerza, la acción, la expansión y la determinación (Wong, 1996). Esta dinámica dialéctica se manifiesta, por ejemplo, en las secuencias de ataque y defensa, donde la absorción de la energía del oponente (Yin) precede a la emisión de fuerza (fa jin) controlada (Yang) (Liang & Yang, 1994).

La Escuela del Dragón Amarillo, como tradición marcial simbólicamente vinculada al linaje cultural del Emperador Amarillo (Huangdi), asume el principio Yin-Yang como estructura axial para la formación integral del practicante. Este enfoque no solo implica el dominio técnico de golpes, bloqueos y desplazamientos, sino también el desarrollo de un estado mental en el que la percepción y la acción estén armonizadas. Tal perspectiva se alinea con la visión de Cheng Man-ch’ing (1981), quien subraya que “el arte marcial sin comprensión del equilibrio Yin-Yang se reduce a mera gimnasia sin espíritu”.

Desde un punto de vista epistemológico, la noción de Yin y Yang en artes marciales se vincula con el paradigma holístico oriental, en el que cuerpo, mente y energía (qi) forman un sistema inseparable (Kohn, 2008). Así, el entrenamiento bajo esta filosofía incorpora no solo la práctica física, sino también la meditación, la respiración profunda (qigong) y la contemplación ética, integrando la dimensión moral que Confucio describió como esencial para la vida virtuosa (Yao, 2000).

En el plano táctico, el equilibrio Yin-Yang se materializa en la alternancia de ritmos, intensidades y distancias en combate. Por ejemplo, la estrategia del “vacío y lleno” (xu shi) consiste en aparentar debilidad para inducir un ataque del adversario (Yin) y, en el momento preciso, responder con un contraataque decisivo (Yang) (Smith, 1999). Esta interacción refleja la teoría de la mutua generación y mutua anulación, donde cada polo no solo depende del otro, sino que lo transforma constantemente.

Por tanto, las Artes Marciales del Dragón Amarillo, fundamentadas en el Yin y el Yang, no se reducen a un ejercicio físico o a una técnica de defensa personal, sino que representan una praxis cultural compleja, en la que la filosofía, la ciencia del movimiento, la estrategia militar y la ética convergen en un proceso formativo que busca la armonía integral del ser humano en relación con el cosmos.

Referencias

Cheng, M.-c. (1981). Master Cheng’s New Method of Taichi Ch’uan Self-cultivation. Sweet Chi Press.

Jiménez, J. (2007). Teorías del Yin y Yang: una revisión. Madrid: Ediciones Dojo.

Kohn, L. (2008). Chinese Healing Exercises: The Tradition of Daoyin. University of Hawai’i Press.

Liang, Y., & Yang, J. (1994). Tai Chi Chuan: 24 and 48 Postures with Martial Applications. YMAA Publication Center.

Needham, J. (1986). Science and Civilisation in China (Vol. 2). Cambridge University Press.

Smith, R. W. (1999). Chinese Boxing: Masters and Methods. North Atlantic Books.

Wong, K. (1996). The Art of Shaolin Kung Fu. Tuttle Publishing.

Yao, X. (2000). An Introduction to Confucianism. Cambridge University Press.

Hilder Molina Vivas. Licenciado en Educación Física y Salud con amplia experiencia en organización de eventos deportivos y académicos internacionales. Magíster en Informática Educativa y Doctorante en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Conferencista nacional e internacional en áreas como Salud, Deporte, Recreación y Educación Física. Docente y asesor en tecnologías educativas y eventos virtuales. Representante del Grupo Sports Internacional, con más de 1000 integrantes de 39 países. Ofrece sus conocimientos y experiencia en tecnología aplicada al Deporte, Educación Física y áreas afines con enfoque en innovación y calidad.

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