Por Antonio Juárez
Yo nací en octubre de 1943, voy a cumplir 82 años.
A mi padre le gustaban los deportes del ciclismo y el béisbol.
Era corredor aficionado; íbamos a ver la llegada en la meta final y ver cuando el llegaba a la meta en un pelotón o en solitario, mi padre lo hacía por hacer ejercicio, él ya tenía 40 años y yo me acuerdo que se sentía feliz de participar en la carrera dominical; siempre ganaba la carrera algún jovencito.
Su otra afición el béisbol, vivíamos cerca del Parque Delta ubicado en la colonia Narvarte en calzada de la Piedad y avenida Obrero Mundial, a unos cuantos metros del viejo Panteón Francés.
Recuerdo que era el año de 1952 y por primera vez me llevó ese Parque, era un juego entre los equipos Diablos Rojos de México y los Tigres, “odiados rivales” y ambos de la capital mexicana, mi padre le iba a los Tigres, yo por simple simpatía le fui desde entonces a los Diablos.
Me impresionó mucho el amplio y bonito campo de zonas verdes y otras de tierra, las bancas eran unos tablones de madera ya vieja, muchos tablones ya inservibles, recuerdo que también había unas vigas cruzadas de techo y gruesos postes como columnas, todo muy deteriorado, íbamos o viernes o sábados, el domingo a las carreras de ciclismo y muchas veces también íbamos a los toros.
En ese 1952, 1953 y 1954 fuimos varias ocasiones, yo quedé fascinado con este deporte; en 1955 hubo un colapso en una zona de aficionados y fue cerrado el parque, lugar de gratos recuerdos beisboleros.
Todos los deportes tienen su belleza y objetivo particular, pero para mí el beis es el Rey de los deportes hasta el día de hoy, en julio de 2o25.
Juan Antonio Juárez García.
Escritor.
